José Briceño Diwan

hace 2 años · 3 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Izquierda y derecha, fósiles del pensamiento político

  La política es un asunto en verdad incomodo cuando se desnuda de los ideales, esos mismos que quedan solo para los discursos pues en la praxis son poco útiles si no se tiene la suficiente flexibilidad al aplicarlos, para ser sincero, hace unos años intenté hacer vida política sin comprometerme con partido alguno, en ese breve periodo de mi vida conocí gente valiosa, otra no tanto, sin embargo en materia de aprendizaje fue un cursos superior de apreciación sobre el desciframiento del lenguaje político en todos los círculos del poder, la parte interesante era que siendo yo un fulano demás de cuarenta era el más joven en la mesa directiva de una asociación civil (opositora) donde estaban representados buena parte del conocimiento , había un ex juez de la corte suprema, un general retirado, el ex presidente de un partido político, el ex decano de una prestigiosa universidad , un ex senador de la república  y hasta un ex dirigente de izquierda  de aquellos que tomaban vino con Neruda en París además de hacer intensa vida cultural pues de paso fue uno de los grandes dramaturgos venezolanos que defenestraron el gobierno al descubrir los primeros atisbos de lo que años después sería esta dictadura con careta de izquierda.


Para el momento en que participé de manera activa como opositor ya había tenido la oportunidad de ver como se manejan las cosas en el gobierno pues en dos ocasiones y gracias a gente que fue importante trabajé, una vez como fotógrafo y jefe de prensa no oficial de una fundación de la gobernación del estado en el que residía y la otra como alto gerente de una empresa ministerial, en ambas experiencias fui testigo de algunas aberraciones administrativas . Mientras los jefes (a quienes conocía muy bien por ser amigos de trago y conversa) decían a los compañeros de trabajo, medios de comunicación y público en general unas declaraciones inflamadas de patriotismo, revolución, honestidad, valores revolucionarios, discursos del che, loas al comandante y pare usted de contar cuanta patraña, puertas adentro hacían precisamente todo eso que decían criticar de los gobiernos mal tildados de derecha que los precedieron.
Ahora, casi un año del retiro total de actividades con la política me ha dado por pensar que la cosa más absurda del mundo es seguir pensando en izquierdas o derechas, la verdad no conozco a nadie de derechas, tengo unos pocos amigos que son de izquierda, en otros casos la mayoría de los que conozco le huyen a las etiquetas políticas, pero al fin y al cabo, más allá de las posiciones teóricas que chocan de frente con esta realidad global que no cree en patrañas de teologías políticas que se asumen como panaceas inservibles. Las necesidades de todos son las mismas, comida, salud, educación, evolución social, libertades individuales y un estado que garantice que todos puedan tener acceso a esto.
Sin embargo el estado debe ser solo un garante de que las posibilidades de alcanzar el avance nacional no deben ser más que fiscalizadores, dejando claro algunas estructuras para que los menos favorecidos puedan acceder de una u otra manera a eso. Según la experiencia que he tenido gracias a mis múltiples empleos donde igual he trabajado en caras universidades privadas como dando clases en los barrios más peligrosos y pobres de mi ciudad, no hay nada tan pernicioso como eliminar por asuntos populistas las normales remuneraciones que devienen del esfuerzo intelectual que en el caso de los pobres también incluyen muchos sacrificios para lograr metas y con ellas también influyen directamente en la sana competencia que al final redunda en el avance nacional.

Quizás hace cien años era válido pertenecer a alguno de los espectros de izquierdas o derechas cuando eran pecados muchas cosas que hoy son de lo más normales, al final una vez en el poder todos son los mismos monstruos pero con discursos diferentes, solo los fanáticos y quienes aspiran alguna migaja del festín del poder siguen a pies juntillas o fingen creer para estar a tono con sus aspiraciones, de resto nadie tiene seguridad de nada, igual la cárcel, la tortura, las desapariciones, los fusilamientos, el hambre, la persecución y hasta la supresión de las posibilidades de asenso son cosas que suceden en ambos lados del espectro político, lo que cambian un poco son los métodos.

Cuando nos sinceremos y seamos fieles a las leyes que existen precisamente para que (cosas de la pérfida naturaleza humana) no nos hagamos daño unos a otros de cualquier manera posible, los gobiernos entiendan que existen diversidades no solo de pensamiento, también de estilo de vida, que nadie tiene la verdad absoluta de nada, que la política no es para hacerse millonario, que el estudio no es un esfuerzo inútil, que el estado debe garantizar una economía estable donde el que menos tiene pueda comer completo gracias a su trabajo y quien más estudia más gana y por tanto tiene acceso a más cosas o privilegios según se pueda ver, que la derecha y la izquierda se dan la mano por la espalda, hasta ese momento nunca Venezuela va a dejar de ser esta república bananera que en vez de plátanos vende petróleo y donde las cosas más simples son de una complicación difícil de entender para el mundo.
José Ramón Briceño, 2019
@jbdiwancomeback
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