José Briceño Diwan

hace 7 meses · 4 min. de lectura · visibility 0 ·

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Propuesta para la Universidad del siglo XXI

Venezuela parece ser la suma total de varias tragedias, sin embargo la más patente de todas está en el sector educación, hace años venimos arrastrando la infamia de tener las universidades con el peor presupuesto de su historia y hablamos de un país que alguna vez sorprendió al continente al tener las universidades PUBLICAS más prestigiosas de la región, cuando la norma es a la inversa, por lo general si bien las universidades públicas no son tan malas en otros países, son las privadas las que van marcando la pauta y sueños tanto de docentes como de alumnos en cuanto a rendimiento académico y posibilidades de futuro, la revolución ha acabado con todo.

Alguna vez quise ser profesor universitario, hasta que a realidad me golpeo con toda su fuerza, sería un mendigo más pero con títulos académicos como tantos de los colegas que hoy medran su tristeza sobreviviendo como bien pueden. Si bien vale el reclamo a las autoridades porque se supone que la manutención de estos espacios corresponde al estado, también se hace más que claro que al estado le vale madres que los jóvenes no tengan acceso a la educación de calidad, hasta dejaron morir su muy mal programa educativo (Universidades Bolivarianas), las mismas que se inventaron a su imagen y semejanza murieron de mengua , no podríamos esperar que una universidad plural pueda ser algo que se les antoje interesante, eso no está dentro del rango de intereses de ningún político pues la gente educada no sirve para los estados totalitarios.

En virtud de esto tengo la impresión de que los docentes deben tomar la iniciativa, para eso hoy día hay opciones suficientes para plantar cara al desafío de ser profesor sin que esto termine siendo un apostolado, no hay por qué vivir mal luego de tanto estudiar, tampoco hay que dejar que a educación termine siendo un recuerdo lejano, esto también es importante, no solo la supervivencia momentánea, si el mundo no se acaba este año aún nos quedan varios con los cuales tenemos que lidiar, tanto más en un planeta convulsionado con diversas crisis, el futuro necesitará de toda nuestra inteligencia para poder ser abordado y sin estudios superiores será bastante complicado afrontarlo, estaremos siempre en desventaja con el mundo y esto en un planeta absolutamente globalizado internet mediante es casi una sentencia de esclavitud.

Señores colegas profesores ha llegado la hora de dejar el eterno lloriqueo por un sueldo digno y comenzar a trabajar en función de ello, para eso hay alternativas. Antes de hablar de las posibilidades creo que en principio deberíamos comenzar por hacer cambios paradigmáticos, primero debemos tomar conciencia de que la educación superior gratuita es una entelequia, alguien ha de pagarla y si al estado no le interesa hacerlo pues allá ellos, los alumnos deberán encontrar la manera, bien sea beca mediante o con mucho trabajo, a muchos nos tocó y no nos mató eso de trabajar y estudiar, así que pensar en que todos tienen derecho a la educación sin tener que pagar ya no tiene mucho sentido, ciertamente hará más profunda la fosa entre las gentes educadas y el vulgo, pero ese compromiso de reducir la brecha no fue prioridad para quien debe asumir esa responsabilidad, los profesores en principio se deben a sus familias y luego a los otros altos destinos con los que sueñan, la sociedad deberá adaptarse o morir.

Puntualizado esto paso a proponer otras posibilidades. Las plataformas digitales jamás habían sido tan óptimas para la comunicación como en estos tiempos de pandemia, por lo que ya las instituciones no necesitan de inmensos espacios para su funcionamiento pues además de todo es costoso y peligroso en vista del alto índice de inseguridad, por otra parte las opciones económicas ahora pueden ser hasta autogestionadas sin tener en cuenta bancos ni otras formas de institución económica que as organice por lo que en este caso ya es un ahorro considerable el no depender de entidad bancaria alguna, no creo que las universidades estén imposibilitadas de crear o apadrinar (avalar o apoyar) iniciativas docentes en el sentido de crear institutos de educación superior cuyo funcionamiento no dependa exclusivamente del estado, pueden organizar diversas formas de crear plataformas digitales con las cuales organizar sus cursos hasta hacerlos lo suficientemente eficientes como para sustituir las viejas estructuras, el mundo ofrece suficientes alternativas para ello, es más, el internet permite hasta crear y alojar estas iniciativas en terceros países donde el largo brazo de la revolución estúpidizante no llegue por lo que tampoco es un drama.

¿No hay fondos para iniciar? ¿Los profesores que ganan menos de ocho dólares mensuales no pueden obtener recursos para ello?, tampoco debe ser un drama, se puede hacer una campaña de croudfounding para levantar el capital y luego organizar la infraestructura , pueden valerse de las criptomonedas para hacer económicamente factible la iniciativa, digamos que se hace una colecta entre los ex alumnos en el exilio, digamos que se juntan profesores de la ULA, LUZ, UCV, UC y UPEL en eso, entre todos han de sumar un par de millones de exiliados y que a cada uno se les pida que colaboren con el equivalente a diez dares en Bitcoin, eso suma casi veinte millones de dólares que además van ganando valor mientras se recolectan, dando un superávit pronto por concepto de valorización del criptoactivo, luego, organizan su oferta educativa en una plataforma gobernada por un Smart contract que se ocupe no solo de organizar las clases, abrir los salones virtuales, asignar secciones a cada inscrito, pagar a los docentes, hacer las evaluaciones y hasta validar los documentos de egresado incluyendo claro los diplomas de excelencia que otorgan por cada materia aprobada con la máxima nota.

Podría ser una asociación de profesores universitarios que la funde, con el apoyo irrestricto de esta asociación que a su vez estará avalada por las universidades de origen y por tanto seguramente podrán encontrar apoyos varios entre sus pares del mundo, sería algo maravilloso. Con las ganancias no solo podrán vivir mejor los docentes, no es lo mismo ganar ocho dólares mensuales que la posibilidad de un par de cientos a mes, si bien no llega al sueldo de un contratado colombiano si es mucho más de lo que hasta ahora tenemos. Las universidades tradicionales podrán seguir funcionando, podrían por ejemplo reducir su tamaño para hacerlo manejable y ocupar parte de este espacio como espacios de co-working donde los alumnos sin internet puedan ir a recibir sus clases, hacer investigación o tener sus actividades extracurriculares, otros convertidos en sitios para ejecutar sus proyectos, laboratorios y otras actividades conexas que sabemos nutren la vida universitaria pero todo lo importante sucede en línea.

Pero tienen que cobrar su servicio, el estado no se quedará quieto hasta que las universidades no sean más que escombros y sus docentes terminen yéndose de cualquier modo, cuando no, languideciendo de miseria y tristeza en sus casas, se acabó el tiempo de inactividad y queja, toca buscar opciones, no solo los docentes las necesitan, también el país, este futuro que viene no pinta fácil, es responsabilidad de la inteligencia (ni políticos ni militares aplican) tomar cartas en el asunto, la academia debe mutar en una estructura más acorde con nuestros tiempos, debe dejar de estar fosilizada en el recuerdo de lo que fue y nunca más volverá a ser.

Profesor José Ramón Briceño

09/03/2021

P.D: cualquier consulta estoy a la orden, no es tan complicado como parece.

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