Miguel Orellana

hace 4 meses · 13 min. de lectura · visibility ~10 ·

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"El Método Orellana" (Volumen IV). Artículo número 07.

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La intrigante mirada hacia todo aquello que queremos dejar entrar en nuestro ser, pero a su vez con miedo de abrir las ventanas de nuestro hogar interior por el hecho de que algo cambie y modifique nuestra forma de vida, de ser y de pensar, debido a los nuevos aires de la realidad y fuera de ella, según “El Método Orellana” (Volumen IV).

 

Bienvenido:

 

No hay nada peor que sentir incertidumbre cuando algo está por ocurrir o sabemos que en algún momento eso es totalmente seguro de que pueda suceder, el problema está que por más que sepamos la razones de que ese algo pueda pasar y luego cambie en nosotros lo que no queríamos o incluso lo que si queríamos (pero no en ese momento obligado, sino, a nuestro momento según lo que necesitemos), seguimos a veces los caminos fáciles que nos lleva a las decisiones equivocadas que sería lo más probable, es decir, tratamos de desviar ciertos recursos materiales, espirituales, universales y transcendentales que nos ayudaran para proseguir con esa evolución que algunos buscamos y otros solo se dejan llevar por la corriente de la marea sin importarle lo que esto pueda simbolizar y hasta acarrear, solo lo reciben entre la liviandad o pesadez a lo que llegue como sorpresas de la vida, ya que estas personas son de las que mayormente dicen “que pase lo que tenga que pasar”, mientras que otras son exageradamente cautelosas, precavidas, insistente, fastidiosas con la seguridad para sus propios beneficios sin pensar en su prójimo, y atenta a lo que vendrá mientras y cuando le pueda traer beneficio alguno, porque son de la típica personalidad “acepto lo que venga si a mí me conviene” (pensamiento unitario por necesidad), la cuestión está que estas dos clases de personas a veces realizan el desvío de lo nuevo que le puede llegar y hasta suelen hacerlo por el simple hecho de esquivar aquellas cosas que según ellos aún no están preparados para recibirlo (sobre todo cuando se trata fuera de sus necesidades, conveniencias y forma de vivencia), esto ocurre porque nosotros los seres humanos dentro de lo complejo indefinible y nada conceptual (debido a que somos la raza viva más problemática por el individualismo, “yo existo, yo primero, yo soy”), y dado estos parámetros de lo que nos pueda definir en un universo que es tan amplio y misterioso, aún seguimos creando muchos hábitos y vicios que nos pueden quizás fortalecer o debilitar dependiendo de lo que queremos lograr (sin ver fuera de otros parámetros, “yo estoy bien, no soy yo el que está mal, no cambiare”), al crear estas tareas de la cotidianidad entre lo laboral, el ocio, la vestidura, la alimentación, la compenetración con los demás seres vivos, la interacción con el medio ambiente, la conexión con ese poder universal tratando de ver algo más fuera de la realidad, vamos haciendo nuestro propio laberinto donde suponemos que conocemos todos los caminos sin necesidad de perdernos, porque creemos que estamos seguros en ese espacio en donde nos encontremos sea porque llegamos, lo creamos en la realidad consciente o lo imaginamos entre el inconsciente irreal y el subconsciente surrealista), pero dentro de este laberinto vamos instalando muchas puertas, ventanas, cortinas, muros, y a veces durante todo ese recorrido colocamos ciertos faros de luz que puedan alumbrarnos cuando nos sintamos un poco olvidados, descuidados, desolados, confundidos, sombríos o silenciosos a través de nuestro orgullo en esa fase de superar cualquier situación que se nos presente durante la vida, solo que a veces estos faros se dañan por no cambiar los bombillos (ideas, pensamientos, creaciones, imaginación, proyección, acción, perspectivas, recibimientos, análisis, reflexión, entre otros), y debido a esto es que los laberintos de nuestra mente se tornan cerrados sin darle abertura para todo aquello que el universo pueda tener para nosotros, y es que el humano cuando crea lugares como estos lo hace con la idea de tener el control de lo que sería sus vidas, su forma de ser, de comportarse, de hablar, de pensar y de expresar a través de muchas señales del cuerpo como lo es nuestro rostro y las manos, pues en estas dos partes principales del cuerpo físico a veces dicen más con solo una expresión que con algunas palabras que a veces puede tener lógica alguna o simplemente estar fuera de cualquier lugar, y así vamos viviendo durante todo el sendero que vayamos conociendo a través de las experiencias, aprendizajes y errores que acomodaremos si estamos presto a querer asumir la posición de reconocer y aceptar que hemos fallado, que algo no está bien y que algo debemos hacer para que esto no vuelva a repetirse, ya que debemos suponer que mientras avancemos con seguridad y con certeza de que todo estará bien, vamos con la fe puesta de que si por casualidad algo llegara a pasar, nosotros estamos dispuesto a darle pelea sin necesidad de esperar que algo o alguien nos ayude o nos motive, porque cuando creemos en el poder de “creer en nosotros” nos daremos esperanza y la autoestima suficiente para decirle a la vida que somos guerreros con ansias de eliminar lo malo que pueda invadirnos internamente o hacernos daños en el exterior de todo nuestro ser, pero sabiendo que también podremos contar con aquello que nos extienda una mano amiga sin tan solo decidimos hacer un espacio para darle lugar a lo que pueda entrar si abrimos todos los obstáculos que pusimos en ese laberinto que solemos hacer con nuestra forma de vida, de pensar, de actuar y de ser, ya que si lo no hacemos, estaremos entonces solo repitiendo ciclos y más ciclos sin que ninguno de ellos se torne algo diferente.

La observación, el juicio y la acción se hacen importantes en nuestras vidas porque nos puede dar otra vista de eso que vemos, sentimos y palpamos, ya que es muy introspectivo a lo que se refiere entre el “percibir, recibir, devolver, dar y agradecer”, porque depende de lo que nosotros hagamos, es lo que otros puedan tener un concepto de lo que “supuestamente somos”, a veces creamos muchas mascaras que nos colocamos cuando salimos a la realidad existencial fuera de nuestro hogar interno que sería otra realidad pero con la diferencia que realmente no es lo real de la vida exterior, es decir, dentro del mundo hay un núcleo que mueve todo y produce las energías para que este se mantenga circulando porque si esto llegara a tener un freno, pues el mundo tendrá que verse en la necesidad de mostrar con señales y hechos hacia su exterior que algo no está funcionando, y si la misma naturaleza, el universo o El Gran Creador no puede remediar ese gran problema, porque él prefiere que nosotros nos encarguemos ya que él cree en nuestro poder de unión, pero de igual forma no nos atrevemos a hacerlo sea por miedo, cobardía o desacierto de lo que vendrá o como quedara, entonces, algo más debe interactuar para solucionar dicha emergencia y volver todo a la normalidad e incluso hasta mejor a como estaba antes, y ese “algo más” puede venir hasta de lugares totalmente remotos que pueden encontrarse en el sitio más inverosímil o fuera de cualquier idea realista, y así como esto, pasa con nosotros, cuando dejamos ese lugar “seguro, confiable y modificado a nuestros gustos y antojos” y nos ofrecemos a una realidad que está totalmente distorsionada por millones de mentes de seres vivos cuales quieras que sean sus clases, nos preparamos o nos arriesgamos al día a día de lo que esta realidad nos pueda hacer, pero para que esto no choque con lo que somos, salimos con esas caretas que nos ponemos sin necesidad de ser falso, hipócritas o poco confiables, simplemente es porque el humano a veces prefiere encajar en ciertos sitios nada más para sentirse bien, llenar ese vacío emocional y sentimental que tiene porque prefiere seguir engañándose que a decirse la verdad para ver cómo se puede acomodar lo que por dentro está encerrado esperando el momento de abrir una vía de escape y soltar todo para ver si empieza una mejoría en sí mismo y su relación con ese mundo exterior; resulta curioso que mientras más nos damos la oportunidad de ver lo que otros se niegan a creer, vamos quedando apartado de esa sociedad que suele infectarse con una observación, juicio y acción según las conveniencias de quienes pueda controlar o dominar lo que forma parte de nuestro círculo social, y es aquí el dilema que suelen tener muchas personas de si adaptarse con unas de esas caretas o no a ese lugar a donde quiera que sea que este ser vaya para lograr cualquier cometido que le fue impuesto o que el mismo se impuso porque simplemente es necesario agarrarlo como suyo, o si solo mostrarte tal y como eres para ver si te aceptan sin necesidad de más caretas que tengas que ponerte cada vez que quieras pasearte por los espacios de tu vida, pero dentro de las adaptaciones tenemos el poder de crear las herramientas que se necesiten para luego ir colocando nuestro estilo de vida, de pensamientos y de ser, ya se sabrá si eso es algo bueno o no, solo el tiempo lo dirá y a su vez el mismo tiempo también te dirá si esta vez eres tu quien debe permitir que estas herramientas se utilicen para destruir los candados que tú mismo has impuesto en las entradas de ese laberinto que vamos haciendo y colocándole muchas ventanas que están cerradas y de paso tapadas con cortinas que no permite el paso de una nueva luz y nuevos aires que quizás hará de ti una persona mejor y más entregada de solo confiar y de vez en cuando dejarte llevar por ese universo que a veces nos habla a través de millones de formas.

A veces las personas llegan a un estado de tanta igualdad entre ellos sin pensar tan siquiera en los demás, me explico, no esa igualdad de que todos tengamos oportunidades, no, “es la igualdad de que todo me da igual”, porque dentro de ese todo que está en nuestro ser, lo hacemos igualitario porque simplemente no nos interesa tener o crear algo totalmente que rompa los estándares que hacemos nada más por estar bien o creer sentirnos bien, dándonos igual lo que estos estándares pueda ocasionarnos en ese bienestar personal y social, parece irónico que una palabra  como la “igualdad” se pueda desdoblar y modificar dentro del mundo escrito para dar con un ejemplo de lo que es vivir sin vivir, morir sin haber vivido, dejarse llevar sin ver lo que tu deseas y debes conocer, tener motivos para seguir experimentado lo que venga con el tiempo para tu disfrute en este mundo o al menos en este plano terrenal, ahuyentar lo malo que pueda venirte a la cabeza porque no es bueno que eso este presente, no pensar en la causa y efecto que estos pensamientos de que “todo me da igual” pueda afectar a quienes se preocupan por nosotros (aunque estemos convencido que quizás no exista nadie, pese a familiares, amigos, conocidos, extraños y seres mágicos que van más allá de la misma realidad), al igual que muchos no quieren conciliar el amor por ellos con todo eso que los pueda emocionar en la existencia que se personifica dentro y fuera de ese hogar interno que llamamos “nuestro ser”, otros dejan de esforzarse para lograr sus sueños que desde niños han tenido, pareciera entonces que la vida les da igual y salen al mundo real fuera de ese espacio que se torna un laberinto por esa personalidad tan complicada, estrechada y nada espaciosa para darle ubicación a los aires que pronto ha de venir si tan solo decidieran abrir un poco más la forma en que ellos son como son, es justo, obligatorio y necesario valorar la vida que hemos tenido, la que estamos teniendo y la que seguiremos recibiendo, pese a todas las circunstancia por las que en algún momento nos han golpeado fuerte dejando cicatrices que hemos curado, sanado y otras aún siguen en ese proceso de cerrar para luego permitirnos levantarnos y caminar hacia los valles sin saber con qué nos encontraremos, recuerda que la vida es un misterio, por lo tanto, tenemos que descifrarla a medida que nos desarrollamos como humanos, como espíritu y como alma.

La humanidad se la pasa a cada rato manejando el concepto de la “cosmovisión”, les encanta vivir de esta manera, porque les permite idealizar una forma de vida, de pensar y de ser según los criterios individuales de un momento, de una época o más allá de la misma; cuando una persona crea su forma de vida está creando un estándar que al parecer no puede romperse al menos que sea necesario porque así lo amerita la situación con respecto a sus propios beneficios, su tranquilidad y su supuesta paz, cuando crea su forma de pensar está afirmando todo lo que ve, escucha y palpa, porque hubo algo que le llamo la atención y pudo haberlo aceptado, ahora, si son de las que se dejan convencer sin refutar nada a lo que llegue a sus pensamientos, entonces serán manejables y muy adaptables para cualquier evento que pueda suceder, si son de las que critican todo, investigan todo y discuten por todo, serán totalmente difíciles de convencer de que algo debe cambiar por si realmente es así, porque su ego, su orgullo y su idealismo le costara aceptar de que si hay algo que debe modificar, arreglar y cambiar, pues debe hacerlo a pesar que esto pueda afectarle sus emociones y su personalidad, lo que pasa es que cuando vamos ideando y haciendo realidad nuestro ámbito de ese hogar que lo transformamos en algo cómodo, confortable y seguro, pues todo esto se hace nada cuando te enfrentas con esa realidad que esta fuera de ese ambiente que ves hermoso y agradable para tu forma de vida, de pensar y de ser, porque fuera de esa realidad hay muchos que nos enfrentaran y otros nos apoyaran, la cuestión está en saber cómo defendernos ante cualquier problemática y como agradecer cuando alguien nos de esa gran mano amiga, ya que si no nos atrevemos a ver el lado positivo de esas cosas malas que suelen pasarnos, nunca aprenderemos a sacarle provecho para luego hacerlo nuestro y forme parte de ese estilo de vida, de pensar y de ser, porque en el “ser” es lo que siempre debemos cuidar para que esté siempre vivo y activo para toda oportunidad que exista de evolucionar un poquito más cada vez que algo o alguien nos dé o nos brinde la vista de esos ambientes donde el aire probablemente sea bueno que venga a nosotros y nos abrace para ver como reaccionamos ante lo nuevo que ha de llegar.

Durante nuestro trayecto solemos convertirnos en alguien que suponemos que estará bien visto para los demás, antes de pensar primero en lo que realmente nosotros deseamos o queremos, nos dejamos llevar a veces por el que dirán si actuamos de alguna forma, pues esto tiene distintas variantes dentro y fuera de cada pensamiento universal de los individuos que habitamos en este mundo, y con el tiempo vamos forjándonos una idea falsa de lo que realmente nosotros somos, a veces nos preguntamos ¿qué soy? o ¿qué seré?, pero lo más importante aquí es descubrir qué quieres hacer realmente en tu vida o con tu vida, son millones de motivos que pueden existir para que tu vida tenga algún tipo de sentido para que sigas existiendo al menos en esta realidad, a pesar de que no todo es color de rosa como dicen, tenemos que agarrar el timón de ese barco para que nos ayude a ir a donde siempre hemos querido embarcar por algún momento, quitarnos los temores, opacar las sombras y vencer los miedos que nos puedan invadir en cualquier instante, y aunado a todo esto se nos presenta los nervios que a veces son el impulso de atrevernos o de estancarnos para eso que queremos hacerlo nuestro y forme parte de ese estilo de vida, de pensar y de interactuar, presto que los nervios se hacen normal sentirlos a flor de piel cuando algo nos asusta, nos emociona o nos ayude para ver lo que a veces nos cuesta querer creer, y así como nos pasa con las dudas, con los nervios y los miedos, nos sucede con las miradas que hacemos hacia eso que nos gusta, que nos llama la atención, que nos llena algún espacio que se encuentra vacío dentro de nuestro ser, sea en el ámbito personal, espiritual, universal o simplemente material, pero para que nuestras miradas sean tomadas en cuenta debemos hacernos notar a través de lo que somos, a veces podemos contar con alguien que se percate que estamos ahí porque ese ser vivo quizás tenga el poder de ver lo invisible, lo indomable, lo intocable y lo incontrolable, porque cuando creamos una personalidad totalmente cerrada a la vez queremos irónicamente que alguien o algo nos ayude hasta de una forma casi obligada para que nuestra personalidad sea un poco más abierta y empiece a permitir las cosas nuevas en sus vidas y dejar que las ventanas dejen de existir por un momento para ver que tal les puede ir con los aires que entre y los abrace para darle una visión de lo que es y de lo que será para eso que tanto necesita en su vida, ya esa persona luego sabrá si de verdad fue algo bueno o algo malo para toda su manera de ver la vida, de pensar y de ser; “no debemos cerrar las ventanas de nuestro ser interno, estas ventanas deben siempre permanecer abiertas confiando en los aires de que todo estará bien, creyendo que “todo” es un aprendizaje que va y viene, y afirmando que todo en la vida tiene sentido a pesar de que muchas veces nos negamos a la posibilidad de que todo lo que sucede siempre es bueno porque de ello se aprende y a su vez uno sabe a qué abstenerse o a que estar dispuesto a recibir con alegría y estima”. 

Así que querido lector, vamos a tener muy presente que todo cambia a medida de las necesidades personales, aunque más bien debería ser por la necesidad de mejorar todo lo que nos rodea, ojala que la humanidad en su totalidad pueda conciliar un cambio en positivo y fenomenal dejando sus ventanas abiertas para saber que es ahora o nunca el momento de que el mundo merezca una mejor raza llamada “humanos”, no hay necesidad de exterminarnos, “la necesidad es crear un idealismo basado en amor”, bondad, servicio, empatía, y guerreros a estar dispuesto a dar pelea contra los males que vengan de lugares hasta poco creíbles, porque si no lo hacemos y seguimos como estamos, estoy seguro que la humanidad dejara de existir así sea dentro de 100, 500, o 1.000 años, no nos encerremos tanto poniendo candados y más sistemas de seguridad a nuestra forma de comportarnos, mostrarnos y de actuar tal y como somos, por una parte está bien defender tu forma de vida, de pensar y de ser, pero mientras y cuando sepas que eso realmente te hace un bien porque es bueno para ti, pero si llegara a suceder un quiebre de lo que eres y no te soportas ni a ti mismo, entonces debes romper esos candados o entregar las llaves para que otros puedan ayudarte a poder abrir las ventanas, las puertas y derrumbar los muros que tú mismo hiciste en ese laberinto que creaste durante todo el trayecto que has vivido, y a su vez fuiste haciendo escudos y detrás de ellos la puesta de daga para clavarla contra aquellos que querían hacerte siempre un bien, porque llegaste a un nivel donde ya no diferenciabas quienes eran los buenos y los malos, solo defendías el quién eras tú sin saber si realmente tú mismo eras también uno los seres confundidos que no sabía si era uno de los buenos o de los malos, siempre con miedo para cambiar lo que se debe, siempre con la espada en la mano, siempre escuchando lo que realmente no se está diciendo, porque a fin de cuenta a todos nos asusta ciertos cambios y modificaciones que pueda romper con los estándares que hemos realizado durante tanto tiempo de esa vida que hemos tenido por ahora, date la oportunidad de recibir nuevos aires cada vez que puedas, porque por cada respiro quizás sea el oxígeno que le faltaba a tu alma para seguir con tu evolución en este primer plano existencial en lo terrenal, no te aferres tanto a lo que eres, ve más allá y sigue en la búsqueda de ver las otras versiones mejores de ti mismo, abre tu corazón, abre tu mente, abre tu espíritu y deja que tu alma se conecte con todos los aires que la vida a través de diferentes seres existentes le puedan ofrecer a pesar que no sabemos si es bueno o malo, recuerda, todo es un misterio, hasta que decidimos descifrarlo sin miedo alguno y solo atrevernos a siempre ir más allá de la zona confortable en la que te encuentras, para liberarte, antes necesitas abrir todo eso que está encerrado en tu ser interior, nada más por seguir con tu necedad de no romper por un momento las falsas ideologías que tú has creado, “abre las ventanas y recibirás nuevos aires para la esperanza de un futuro incierto, abre las ventanas para los cambios que amerites así tu no estés de acuerdo, pero si es bueno, es justo y necesario para tu ser universal, abre las ventanas con la fe puesta de que tu vida dará un vuelco en positivo si así lo dispone El Gran Creador”. Que el Gran Creador, el universo, la vida y el destino, regocijen tu hermoso corazón, bendiga todo tu ser y te glorifique siempre hacia una mejor vida de la que puedas tener ahora, un abrazo!

Atte. Prof. Miguel Orellana. 

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