Miguel Orellana

hace 3 años · 3 min. de lectura · visibility ~10 ·

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VENEZUELA UN PAIS PARA VIVIR, CONVIVIR, AMAR Y MORIR, Por: Sergio Orellana (mi padre) y John De Abate (su amigo y colega)


VENEZUELA UN PAIS PARA VIVIR, CONVIVIR, AMAR Y MORIR, Por: Sergio Orellana (mi padre) y John De Abate (su amigo y colega)

Los países, desde el punto de vista humano, están constituidos por personas que se organizan en familias, viven en casas y crean un clima afectivo-emocional en su interacción al cual llamamos hogar. Un país es el conjunto de familias que lo integran, viven en un territorio que llamamos República. Monarquía, etc. y, al igual que su célula básica, que es la familia, crea un clima afectivo-emocional en su interacción que llamamos convivencia. Así, pues, hogar es a familia como convivencia es a país.

Podríamos decir que hogar es la vivencia de una familia en una casa y país es la convivencia de muchas familias en una república.

Cuando el clima efectivo-emocional de la familia se enferma, el país se enferma. Cuando el clima afectivo-emocional del país se enferma la familia se enferma. Hay, pues, una clara y definitiva interdependencia entre la familia y el país. Y, naturalmente, en esto tiene gran influencia el bienestar económico y social, que influye también en forma definitiva.

Mi país, Venezuela, asentado en el territorio que constituye la República Bolivariana de Venezuela es un país, que como cualquiera otro, es un país para vivir. para convivir, para amar y para morir. Como dijo Miguel Hernández el inolvidable poeta español, los seres humanos venimos al mundo con esas tres heridas .”Con tres heridas viene, la de la vida, la del amor, la de la muerte, Con tres heridas yo, la de la vida, la de la muerte, la del amor” Y son esas tres heridas las que nos determinan: vivir la vida en plenitud, amar hasta el infinito y morir en paz.

Venezuela, como país, está enfermo desde hace mucho tiempo y la familia venezolana también lo está. Es decir, la vivencia y la convivencia familiares están muy afectadas. Si bien es cierto que algunos gobiernos han hecho esfuerzos, aunque muy tímidos, para mejor el bienestar económico y social, ningún gobierno en las últimas décadas he hecho esfuerzos sistemáticos y pervasivos para lograr la salud psicológica familiar y colectiva, Por el contrario, diversas circunstancias han contribuido para empeorarla l A nuestro modo de ver, este es el problema más grande y terrible que tenemos los venezolanos en la actualidad. Todos los políticos hablan de “un proyecto de país” pero ninguno se ha propuesto realmente hacer saludable la célula básica del país, la familia. Ni mejorar, a nivel macro, el clima socio-afectivo-emocional que es el país: VENEZUELA, a secas, sin adjetivos.

El proyecto de país que tenemos en mente es el que se describe a continuación y vale igual para la familia y el país pues en ambos debe crearse un verdadero clima de hogar sea familiar o colectivo. Fue tomado de un manuscrito del Dr. John de Abate (“El muchacho azul”):

Me hacen falta el hogar y la familia.

Quedamos juntos, en silencio. Miro a un padre triste que añora a sus hijos ya su esposa. Le digo:

-Kamal, háblame del hogar. Yo tengo casa pero creo que nunca he tenido un hogar.

Kamal mira a lo lejos, hacia el Oriente, hacia su casa en el desierto del Egipto y, con la lentitud de la nostalgia, comienza:

-Muchos tienen casa; menos tienen un hogar . Porque un hogar es un sitio donde hay comunicación amable; es un lugar donde hay proyectos comunes, donde todos los miembros del grupo comparten un destino. Un hogar es un lugar donde se respetan las diferencias pero se comparten las semejanzas; un sitio donde hay tiempo para conversar. Donde hay tiempo para dar y recibir consuelo. Un hogar es un sitio donde no solamente se comparten el pan y el techo sino las alegrías y las tristezas; los éxitos y los fracasos. Un hogar es un pedazo de la vida donde nos podemos divertir, juntos; donde juntos podemos trabajar. Un rincón donde caben la risa y la oración. Un hogar es un sitio para crecer en cuerpo y alma, protegidos de las inclemencias de la vida. Un hogar es un espacio donde se crían los niños y se ve desfallecer, lentamente, a los abuelos. Un hogar es un sitio donde caben la prosperidad de los buenos tiempos y la morigeración de los escasos. Un hogar es un venero de tradiciones y de costumbres ancestrales donde se cultiva la cultura de los pueblos.. Un hogar es un buen lugar donde se puede vivir en alegría, amar a plenitud y donde se puede morir en paz.

Kamal se pone de pie lentamente; me coloca la mano suavemente en la cabeza y comienza a caminar sin despedirse.

Los venezolanos merecemos tener una familia con calor de hogar y un país, una Venezuela, con calor de país. Este pais siempre ha sido nuestro y ha sido construido con el calor de hogar de todos nosotros y, en consecuencia merecemos habitar en su territorio para vivir y convivir en plenitud, amar intensamente y morir en paz.

Cuando lo logremos, con el esfuerzo mancomunado de todos y cada uno de nosotros, sin distinción de origen racial, credo religioso o color político, solo entonces, podremos decir con el corazón lleno de emoción fraternal y los símbolos patrios en alto:

VENEZUELA, UN PAIS PARA VIVIR Y CONVIVIR EN PLENITUD, AMAR INTENSAMENTE Y MORIR EN PAZ. PURA Y SIMPLEMENTE

VENEZUELA: UN PAIS SIN ADJETIVOS.

Que Dios los tenga en su santa gloria: Sergio Orellana (mi padre) y John De Abate (su amigo y colega) 

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Comentarios

Miguel Orellana

hace 3 años #1

#1
Muchas gracias Jose, eso es cierto, ojala nuestro pueblo pueda tener esa valentia de poder lograr un cambio nuevamente en positivo para nuestro hermoso pais que lo tiene todo pero que lamentablemente ha sido mal administrado para el pueblo comun y muy bien administrado para los enchufados de la politica sucia de estos gobernante, bueno muchas gracias por leer el articulo, saludos!

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