“El Método Orellana” (Vol. V). Entrega Nro. 16: La Hermosa Sincronicidad del Universo por medio de La Conciencia Humana.

Hoy en día para poder entender o comprender lo que se nos hace difícil aceptar como un hecho irrefutable, ilógico, y hasta inaceptado por medio de acontecimientos fuera de toda razón consciente y posible, se requiere de algo mucho más que explícito y sustantivo (¿si de la razón se habla?) para así poder rediseñar los conceptos que provienen de toda premonición correlativa, interconexión aleatoria, e intuición sensorial, dichos conceptos suelen ser mayormente opacados por la ciencia del hombre porque a según esto va más allá que la propia síntesis pragmática aceptada que se simula “como algo real” entre las verificaciones comprobables y las observaciones razonables cuando toda prueba y todo ensayo arrojan errores y mejorías con el único objetivo de siempre contradecir lo que por ahora se acentúa como hechos intrínsecos entre la existencia del universo unilateral y la existencia paralela de sus otras dimensiones laterales; de por sí muchos descubrimientos tantos superficiales como de los propios espacios de sus interiores que ha aportado y revelado la ciencia para verificar lo que se estima como “realismo aceptado consciente” se debe a la gracia de conocer lo oculto para luego entender y comprender los rasgos, las características y las razones que lo define como un misterio más que se encontraba inexplicable ante los territorios que nos vincula como una misma alegoría simétrica y asimétrica que se mide por aquello que la ciencia llama “observación exacta de creaciones naturales del espacio-tiempo”, es decir, “el análisis crítico fuera de toda invención inconsciente que determina el núcleo de todo espacio y el origen de todo su tiempo”, ya que el uso que tiene la ciencia según los teóricos-pragmáticos es la de comprobar con pruebas fiables que los sucesos incomprensibles así como todas las creaciones habidas y por haber que aún permanecen dentro de la sinopsis de lo inentendible no suceden ni sucedieron por eventos distantes que separa a lo “causal verídico” (toda causa conlleva a un efecto) de lo “acausal aleatorio” (aun sin causa ocurre un efecto improbable), sino que cada evento tiene una correlación medida y exacta que proviene de un origen sintético y que a partir de este punto se explica el porqué, el cómo, y el cuándo es que este origen provoca lo que ya sucede y lo que al parecer siempre sucederá; en pocas palabras, el hombre de por sí es una conciencia que en el mayor de los casos le gusta tener el control de casi todo para sentirse mucho más arriba de aquello que no puede controlar ni porque su misma conciencia haga de él un ser empírico ante los universos existentes (mente-cuerpo-pensamiento) y todos los universos inmateriales fuera de él como materia (energía-conciencia-alma-espíritu-ser) tal como el tiempo, lo inexplicable, y la perfección de lo contradictorio. Entre los ramos de las ciencias existen otras que se perfilan como el camino hacia la inducción de lo netamente inverosímil, tal como la filosofía, la teología, la astrología, la sociología, y la psicología, pero entre todas estas las que más se destacan para descifrar todo lo que se ve por medio de la observación consciente de la raza humana es la rama de la filosofía y de la psicología, porque como bien sabemos en el caso de la filosofía, es la que nos aporta esos pequeños y grandes impulsos (dependiendo de nuestras emociones, sentires, y frecuencias vibratorias) que requerimos para así poder conseguir las respuestas necesarias hacia esas interrogantes que se conciben “mientras y cuando” sea “la duda” la que nunca deje de existir entre nosotros porque si en dado caso dejamos de tener “duda” por todo lo que “se percibe y por todo lo que aún se siente” entonces llegamos a la pobre conclusión de que todo lo que hay será todo lo que exista entre nosotros, por tal motivo, “si la humanidad dejara a la duda en manos de fuerzas mayores a su consciencia, lo que esta acepte y reconozca, será lo que la defina ante el fracaso de su evolución o ante el cruce hacia otras evoluciones más que conscientes que nosotros mismos, tal como la fluidez, los indicios, y los detalles”, y en el caso de la psicología, es la que nos introduce hacia el magnífico mundo de la conciencia y todas sus variantes como la del misterioso inconsciente, casi atento subconsciente, y al menos atendido por nosotros, el consciente, siendo “el inconsciente” el más importante cuando se trata de esclarecer los sucesos que la ciencia común no puede verificar de manera entendible ¡pero sí! de forma comprensible (aunque no verificable ante el público que la observa) si es que esta acepta que no todo se debe a una simple causa que genera un efecto constante y sonante, sino que existen también otros factores extrasensoriales de la mente humana y de la mente universal reconocidos como la “ley de la sincronicidad”, ¡una qué por cierto! según muchos filósofos y psicólogos es la que explica la razón del porqué ciertas cosas suceden si no tuvo causa alguna desde el origen de la idea de todo pensamiento “y qué consciente”. “La Sincronicidad” fue el término elegido por el psiquiatra, psicólogo, y ensayista Carl Gustav Jung para aludir a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal”, con esta definición muy resumida de “Carl Jung”(para no extenderme mucho) nos dice que “no es necesario que haya una causa obligatoria para que un evento “impensable” o “nulo” se pueda observar desde una conciencia que es consciente acerca de aquello que percibe y afirma”, sino que simplemente “todo suceso impensable puede suceder si la perspectiva de lo aleatorio se muestra como a lo contrario de la perspectiva de lo singular”, tal como pasa cuando agarramos once monedas y las tiramos entre un “espacio seleccionado por nuestras vistas o sensaciones” y hasta decimos de qué forma es que van a caer cada una si es que creemos en la suerte o creemos en “los decretos” de las afirmaciones mentales, como por ejemplo, seis monedas caerán con la superficie de la cara hacia arriba y las otras cinco caerán hacia abajo, “y suponiendo” que lo que habíamos dicho antes de tirarlas es lo que se ve cuando estas entran en su reposo (el vacío), damos por hecho que la energía que se le puso a “la idea de lo que podía pasar” es porque la conexión fue más que consciente entre la “conciencia objetiva” y la “conciencia aleatoria”, explicando qué, “la conciencia objetiva” es la que es consciente que todos sus actos deben ser medidos por el enfoque observatorio de un solo punto sin nada más que agregarle, porque de no hacerlo así, lo que haga estará en el limbo de la desconcentración, y “la conciencia aleatoria” es la que es consciente que todo lo que haga será causado a “lo que deba pasar” aun cuando la causa no tenga nada que ver con el punto de cualquier enfoque observable; ahora, si esta idea que se tuvo entre el deseo y la afirmación no se da a como pensábamos y a como queríamos de manera consciente y las monedas caen totalmente distintas entre sí, como por ejemplo a lo contrario de la idea original (cinco monedas con la cara hacia arriba y seis mondas con la cara hacia abajo), es cuando entendemos lo que nos dice “Carl Jung” al definir la sincronicidad como un vínculo simultaneo de manera acausal y no como un vínculo proveniente de la causa, es decir, que “el principio de todo deseo consciente no será exacto a como este se solicitó (una vez que se vea como un hecho tangible) sino que será acontecido a como este deba ser aun cuando la causa que lo ocasione sea haga involuntaria a la forma en que el deseo se pudo revelar desde una idea exterior que no simula ser parte de todo pensamiento interno sino que es parte de conexiones múltiples entre lo simultáneo y lo aleatorio”, y así como pasa con los deseos también pasa con los sueños, premoniciones, e intuiciones, como quien piensa en comerse un helado de coco pero no tiene la intención de adquirirlo, y resulta que alguien que conoce le llega de repente con un helado “de chocolate” (contrariedad simultánea) porque esta otra persona tuvo la idea que a esta persona que visitaría le gustaría comerse un helado porque sintió eso que llamamos “la voz de la conciencia”, un sonido que proviene de lugares tan recónditos de la mente que ni la ciencia podrá explicar aunque goce de la mejor tecnología del universo lo que esta significa para el mundo de la sincronicidad y para el universo de la conciencia humana. El hombre sabio sabe que no todo lo que pasa es porque existe una razón de ser, sino que muchas veces lo que sucede es a razón de lo que aún no entendemos. La causa sin causa.
- Prof. Miguel Orellana.
“Te abrazo en luz, te bendigo, y te decreto feliz vida”
Escritura Artículos de Miguel Orellana
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