José Briceño Diwan

hace 2 años · 5 min. de lectura · visibility ~10 ·

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La educación venezolana en el siglo XXI

 


Venezuela está pasando por un mal momento, eso lo sabemos todos y estoy muy seguro que hasta los culpables de tal desastre están conscientes de cuan mal acabará el país siendo sub-educado como hasta ahora , la peor parte quizás es que nadie parece estar al tanto o cuando menos se niegan a levantar la voz quien sabe por cual razón, quizás es que el asunto de alimentos , medicina y condiciones de vida van primero, asunto que es lógico pues la supervivencia gana puntos frente a los planes a largo plazo, la cuestión es resolver pronto y luego vemos que se hace.

A pesar de lo desafortunado de que mi única hija esté fuera del país y de que en la misma situación esté la mayor parte de mi familia sin que nada indique que volverán más que de vacaciones si es que en mi país el asunto de la peligrosidad baja su intensidad, me preocupa que en ningún plan opositor o gubernamental existan proyectos serios para resolver el asunto educativo, tengo la impresión de que la corrección política o el tan nocivo panfletarismo que contamina toda visión de futuro desde la política impide esgrimir planes con acento pragmático que propongan resolver el asunto del futuro educativo de la nación. Hay que tomar en cuenta que las grandes potencias no lo son por tener armas ni ejércitos (que eso ayuda) lo son por invertir sumas estratosféricas con programas intensivos en áreas científicas, sociales y humanistas que obligan a la innovación permanente en todos los ámbitos del quehacer humano, cosa que se logra con altas exigencias educativas amparadas además, con un cúmulo de recursos tecnológicos que están al alcance de todos.

Por ejemplo, no es que los niños sean unos genios ni estén bajo el signo de alguna influencia planetaria o zodiacal, es que todos van creciendo con la lógica digital por tanto siempre se les hace muy sencillo afrontar las nuevas tecnologías, por tanto su exposición constante a esos aparatos logra que los vean como asuntos cotidianos así como su lógica de funcionamiento, bajo esa misma lógica los que van creciendo bajo la influencia de los avances técnicos cotidianos piensan en función de resolver los problemas bajo el mismo esquema por lo que logran soluciones e invenciones maravillosas si tienen la formación correcta, ese es uno de los pasos para lograr el avance nacional.

Ahora bien, veamos un poco el panorama actual comenzando por la escuela, obviemos el feo asunto de la deserción escolar y pensemos que simplemente son niños que emigran con sus padres a otros países buscando mejor vida, los que quedan están bajo un esquema educativo (con algunas excepciones en colegios muy caros donde solo tienen acceso las elites) en el que tienen hasta el cuarto grado para aprender a leer y escribir, donde por obligación no hay libros de texto, los programas educativos son literalmente inventos de los docentes quienes a su vez son tan mal pagados que van a su trabajo entregando el mínimo indispensable, por supuesto las escuelas apenas tienen pupitres y pizarras , si acaso cuadernos, de paso hacinados en aulas mal ventiladas, sin espacios de investigación, redes digitales, recursos audiovisuales o tareas en casa, eso sin hablar de las terribles condiciones de vida que atraviesan muchos ni de lo mal entendido que está el asunto pedagógico entre los colegas docentes.

Ahí voy a hacer un aparte, el asunto no es hacer que a los niños les sea entretenido el estudio, es lograr que entiendan más allá de lo básico y se preparen para abordar la próxima etapa que es el bachillerato pero todavía no voy a llegar hasta ahí. Hablo de mal entendido de lo pedagógico porque no importa cual travesura hagan igual queda sin sanción, de hecho , digamos que la maestra los castiga, enseguida la madre que nunca reconoce que su hijo se porta mal reclama, la directora (o director) sanciona al docente llegando incluso a la expulsión o despido sin que la criatura reciba sanción alguna, entonces ahí estamos ante el caso de que los jóvenes van creciendo pensando que los actos no tienen repercusión alguna, asunto por supuesto reforzado por hogares donde el quebrantamiento de las normas es precisamente la norma de vida y así va creciendo el circulo vicioso del mal vivir que tanto daño hace a la sociedad venezolana.

El joven llega al bachillerato, son más grandes, se reúnen con otros iguales, las condiciones educativas no cambian y de paso , como si fuese poco , la ley impide que estos muchachos reprueben el año escolar llegando incluso al extremo de hacer que los profesores les hagan los exámenes de reparación hasta doce veces, seis al terminar el año escolar y otras seis al comenzar el año siguiente, total, tenemos unos cuantos lotes de bachilleres cuyo conocimiento básico está por debajo del que tenían los escolares de sexto grado en los años noventa. Llegan a la universidad donde desertan más del setenta por ciento en el primer semestre de carrera por no tener las condiciones mínimas para afrontar los retos de la educación superior. Debido a eso el gobierno les inventó universidades nuevas donde no presentan pruebas de admisión pero que tampoco cumplen con las condiciones mínimas que debería tener una casa de estudios superiores, de hecho la mayoría no tienen ni bibliotecas donde los estudiantes puedan llevar a cabo la investigación, lo peor de todo es que casi ningun estudiante  tiene  tan siquiera acceso a internet , sumado todo esto tenemos entonces unas cuantas generaciones perdidas, unos sin acceso a la educación superior por no estar correctamente formados y otros con títulos inútiles debido a la misma razón.

Vayamos con los docentes, en la educación básica la mayoría difícilmente gana lo suficiente para vivir cosa que ocasiona un natural desgano por ir a un trabajo por el que estudiaron en la universidad pero que ganan menos que los obreros, así que se limitan a lo aprendido en las aulas universitarias sin preocuparse (ni poder hacerlo pues materialmente no tienen recursos económicos para ello) , esta situación no ayuda en lo más mínimo, un empleado feliz y estimulado hará siempre un mejor trabajo. Los profesores universitarios no la tienen mejor, la exigencia es mayor pero las recompensas no son la gran cosa, de hecho hasta la investigación está limitada a los regalos de amigos bien intencionados y a una que otra ayuda recabada gratis en internet (los afortunados con acceso a la red)pues con sus sueldos no pueden comprar más que comida, entonces , como se mantiene al día un profesional que no tiene como comprar libros ni asistir a eventos donde adquirir nuevos conocimientos y de investigación ni hablar pues jamás hay fondos.

En vista de todo ese panorama , quienes tengan la responsabilidad de dirigir la educación venezolana deberán hacer profundos ajustes que van desde dotar las escuelas, diseñar programas , elevar la exigencia estudiantil y docente, asignar presupuestos generosos a las universidades, generar las condiciones para que el estudio sea una labor lucrativa ya que para muchos es más rentable vender cigarrillos en una acera que ejercer profesión alguna pero eso es un asunto económico que responde a otras necesidades. En el caso del bachillerato deberíamos volver al esquema de la educación diversificada para maximizar las capacidades de cada alumno y de no hacerse con estructuras separadas por aquello de los fondos entonces quizás tomar el esquema universitario donde los alumnos toman las materias necesarias para obtener su título de bachiller especializado que lo preparará para el salto a la universidad o instituto técnico.

Quizás deberían pensar en organizar instituciones especializadas en alumnos sobresalientes, esos con cualidades excepcionales que se aburren un montón en escuelas normales pero que con las condiciones específicas se aprovecharían muchísimo más sus cualidades, todas en beneficio del avance del país, no tiene sentido seguir bogando esos monstruos burocráticos que mediocremente mal forman el futuro de la nación, claro, toca hacer un replanteamiento total de la ley de educación, quizás algunos los vean como un retroceso pero esta que tenemos hoy día ha demostrado con creces que no aporta avances, mucho me temo que es al contrario. No es asunto político sino de supervivencia, mientras un país invierte en educación realmente de calidad, sus ciudadanos tendrán las herramientas claves para asumir los retos del avance cualitativo y cuantitativo que se necesitamos para superar este tercer mundo que nos ahoga desde hace mucho tiempo, ese del que alguna vez pensamos que podíamos salir y que ahora (desde hace dos décadas) han revivido para llevarnos a un siglo XIX pleno de felicidad socialista.

José Ramón Briceño. 2019

La educación venezolana en el siglo XXI


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