José Briceño Diwan

hace 2 años · 6 min. de lectura · visibility 0 ·

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Relatos de un balsero del asfalto (parte I)

 Venezuela- Uruguay

Una vez quise huir de Venezuela y lo hice con dirección al sur, me fui por tierra y un trecho por aire, fue emocionante, desde que comencé a planteármelo, tres fronteras diferentes, dos países más, culturas diferentes en cada caso, ver un Brasil donde hacen publicidad para alcohol y cigarrillos, cervezas hasta en la farmacia sin las mojigaterías propias de Venezuela. Donde (casi) todo es muy pulcro, organizado, desde en la más humilde bodega hasta el lujoso sitio igualmente impolutos, un tercer mundo con visos de primero donde se nota la diferencia en contraste con el caos venezolano.

Pero no todo es tan bueno, ahí por primera vez me sentí tratado con desdén y antipatía por ser extranjero, como si eso fuese poco, los mismos venezolanos se tratan mal entre sí, incluyendo algunos que se niegan a hablar español. Por ejemplo, escuche a un fulano decir, muy orgulloso que jamás se sintió venezolano solo por tuvo la “suerte” tener un abuelo europeo que se le asoma en el color de piel, la cosa me dio asco en verdad, vale, no somos la gran cosota que se diga pero que un tipo tan musiú como yo , me diga que no se siente parte del país que lo vio nacer porque el de sus abuelos estaba en una crisis de hambre o de guerra cuando aquel abuelo se mudó hasta mi país natal, me pareció de alarmar ,seguro hay muchos como ése personaje que no aportan nada más que mala vibra por su condición introxenofóbica y una ignorancia vil pues el tipo a la primera oportunidad se identificó como profesor de matemáticas egresado de una universidad venezolana , es de suponer que un título universitario debe darte un proceso de pensamiento que te permita ejercer la inteligencia no diciendo tamañas idioteces como esa de negar su gentilicio .Sin tocar el tema de la bronca entre unos y otros todo el tiempo, total, tenemos muy mala fama por múltiples razones aunque en mínimo número pues me niego a pensar que todos los emigrantes son así.

Me entristece saber que los compatriotas se tratan mal entre sí, casi tanto como enterarme de malvivientes con un pasaporte muy parecido al mío andan por ahí abusando de la buena fe local, por las malas costumbre que exportan junto con ellos, la envidia manifiesta entre unos y otros ya que (sospecho) que todos se miden por un asunto de costumbre por creerse más por lo que hacen y no por lo que son, la verdad no entiendo. Si hubiesen más inteligentes debería existir aunque sea un bar oficial para que se reúnan los venezolanos así como hacen otras comunidades cuyos clubs funcionara , además, como centros de negocios y hasta espacios que terminarían como potenciales instituciones que pudieren mejorar las condiciones de los compatriotas con ganas de trabajar y aportar cosas buenas para el país que los acoge sin la necesidad de olvidar el propio, eso me encantaría en verdad, de seguro en esta última etapa de diáspora , los que se van y han conocido el hambre a pesar de tener empleo formal con supuesto sueldo de profesional especialista, así que es una tragedia común donde no te puedes traer a todos tus seres queridos por razones económicas, conocen más de cerca la destrucción nacional, quizás ellos puedan ser luego más comprensivos y colaboradores con esos tantos que vienen atrás y como si fuese poco, lavar la cara a la mala percepción de nosotros como gentilicio en exilio gracias a otras actividades culturales, deportivas , artísticas o científicas entre instituciones educativas , comerciales o empresariales de cuyo intercambio nazca otra mirada a nuestros connacionales en el exilio, lo contrario, eso que vi en Brasil no me agradó, lo peor es quizás solo una manifestación de un fenómeno global.

Estar divididos ha sido nuestro gran pecado nacional, a pesar de toda la buena gente venezolana que he conocido en mi vida, de lo cual me siento orgulloso de ser sus compatriotas, al salir por Maiquetía parecen sufrir algún tipo de lesión cerebral que los convierte en seres negativos. Pero estoy generalizando mucho, debo admitir que también me han tratado muy bien en otros sitios, un buen amigo venezolano me prestó toda su ayuda, desde hospedarme en su casa hasta nacionales que me prestaron apoyo con la compra de pasajes en las distintas ocasiones, desde una intrincada ruta aérea a un excelente precio que me ahorró 60 horas menos de carretera hasta un humilde pasaje de bus en algún remoto rincón brasilero.

Sin embargo y aunque prefiero pensar otras cosas, cuando tomé el bus desde Boa Vista hasta Manaos al autobús lo detuvo la policía federal en un punto de control para solicitar documentos a los pasajeros , hubo revisión y al final un policía me ordena bajar para revisar mi equipaje , hasta ahí todo normal. La parte que levanta sospechas es que solo nos detuvieron a tres mujeres que tenían toda la estampa de compartir oficio de magdalenas en alguna calle y a mí, es decir, a mí y a tres putas nos bajaron para revisarnos documentos, esa cosa de mezclar a uno con semejantes personajes, todavía no sé si pensar que ellos creían que; o era el proxeneta de las mujeres o me nivelaron en el mismo aroma de legalidad que también cumplen las sospechosas de usar su vagina como materia prima para su sustento, asunto siempre mal visto por las razones morales universales, sostengo que me pararon por estar sorprendidos de mi condición legal y mis intenciones manifiestas solo de ir de paso, por aquello de mantener el autoestima .

El joven policía militar que revisa mí equipaje, solicita que abra la maleta ya con cierta lástima por su estado físico (el de la maleta) que muchos kilómetros atrás un imbécil obrero arrancó una de las rueditas con algo del forro pareciendo que recogí esa maleta de algún basurero, al mirar el contenido del equipaje preguntó en portuñol que había ahí, le dije que ropa, documentos y zapatos, cuando vio un trípode que llevaba preguntó si era fotógrafo y cual equipo usaba, le contesté y mostré mi humilde D5100 , ahí mismo estaba el envoltorio de mi título universitario hecho de cartón con botellas de agua mineral (un detalle de mi padre cuya sutileza raya en lo extravagante) , le explico mi grado de profesor de lengua y literatura mientras pensaba como justificar un par de cajas de alprazolam que traje para ayudar con el estrés. El oficial abandonó la requisa con una sonrisa de conmiseración, me invitó a cerrar la maleta con un par de palmadas por la espalda como disculpa por haberme bajado junto a las tres mujeres de oficio cuestionable como sospechoso de pertenecer al bajo mundo y que al final resulta que soy un fulano de los más honorable con título universitario y oficio (no tan vil).

Igual cosa sucedió una semana atrás con un guardia nacional en Santa Elena de Uairen (frontera entre Brasil y Venezuela) , quien al ver mi evidente esfuerzo al cargar en vilo una maleta muy pesada sin un minuto de perdida me mandó a requisar con un sargento de muy amarga cara quien me hizo un par de preguntas y solicita abrir mi maleta, mientras reviso con cierto nerviosismo mi billetera pensando que había botado mi cedula se me caen dos carnets, uno de profesor de la escuela de arte de Maracay y otro de profesor de la UBA en Venezuela, el guardia al ver los documentos y esperando que le esgrimiese alguna credencial policial que le hiciera la vida más amarga de lo que ya pinta su cara (por aquello del rango y sus monstruosidades), al yo explicarle que eran de mis dos trabajos, el hombre cerró la maleta, pidió disculpas y me dejó ir , supo de inmediato que un profesor no tendría nada de valor y mucho menos capital, lo más seguro es que ambos terminen llorando y el profesor le martille un par de cajas de cigarros , cuando no el almuerzo para ahorrase una comida en el viaje, creo que hasta se espantó. Eso da una idea, en el primer caso de cuanto somos respetados los docentes en el extranjero y de que tan poco nos valoran como profesionales en nuestro país, que los matraqueros nos consideran pérdida de tiempo.

Esta ranchificación mental que ha sufrido mi país desde que los vivos, valiéndose de una retórica tan falsa como trasnochada han capitalizado el resentimiento entre la clase educada y la clase “obrera” en Venezuela ,logrando como primer y único gran triunfo revolucionario retrotraer la economía haciendo de un país cuyos valores educativos iban delante del nombre , a otro donde es mal visto ser de verbo más elegante o menos grosero que el de sus propios líderes , sin mencionar el hecho que el 98% de la población nacional navega ya en el maloliente pantano de la pobreza miserable que les habían prometido como el mar de la felicidad. Por tanto va perdiendo por mucho la academia y con ello un país ignorante es precisamente el germen de su propia destrucción.

En fin , el resto de Brasil lo vi desde la ventana de un bus, otra parte desde el cielo en cuatro vuelos que tomé en un solo día, en una noche durmiendo en el aeropuerto de Manaos y donde (muy orgulloso) compré tiempo aire de Internet con el dinero que me ha dado la venta de mis libros ya que es un momento especial, descubrir que algunos compran tus libros y de paso ese dinero lo puedo usar sin tener que molestar a nadie es una felicidad, todavía tengo la esperanza de que algún día den lo suficiente no para pequeños lujos mínimos si no para vivir de mi esfuerzo intelectual, sería una maravilla terminar como Bukowsky quien después de vivir tanta miseria terminó sorprendido en su vejez por unas comodidades que solo soñaba en su juventud.

Por el momento son algunas cosas que he visto, aún faltan otras por contar de como es el camino de un balsero de asfalto hasta el Uruguay. Lo único que puedo adelantar es que la aventura salió mal y casi me cuesta la vida pero eso será más delante en la historia.

José Ramón Briceño 2018

@jbdiwancomeback

Relatos de un balsero del asfalto (parte I)

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Comentarios

José Briceño Diwan

hace 2 años #2

#1
Gracias YORLEDY VIVAS, aunque aun faltan varios relatos te puedo adelantar que fue catastrófica la aventura y hoy día estoy (otra vez) en Venezuela sin posibilidad de inventar nada más, muchas gracias por tu comentario, un abrazo desde acá.

YORLEDY VIVAS

hace 2 años #1

Me encantó tu relato, la forma de contarlo. Lamento mucho todo lo que tú y los demás hermanos venezolanos están pasando y realmente espero que pronto se halle una solución que permita que todos se beneficien y que el pueblo venezolano regrese a su patria. Te deseo sinceramente todo lo mejor, de corazón. Saludos Jos\u00e9 Brice\u00f1o Diwan

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