José Briceño Diwan

hace 2 años · 5 min. de lectura · visibility ~100 ·

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Mensaje en una botella

 

Cada mañana al llegar a mi trabajo reviso mis redes sociales, emails y noticias, (otra vez me han robado el Smartphone) siempre esperando que en alguna parte del mundo aparezca la oportunidad que me sacará de la pobreza venezolana, vaya que con un empleo de sueldo profesional en cualquier parte del mundo me sentiría como un millonario cualquiera. A pesar de que parezca fantasía de huérfano, esa de que sueñan con que sus padres o abuelos son millonarios y que algún día los encontrarán para salvarlo de su miseria, de vez en cuando suceden milagros, aunque no me han dejado millones cuando menos hacen sentir que mis habilidades tan poco comerciales son relevantes así sea de gratis.

Como es normal para todo venezolano la desesperanza es una constante que solo se quebranta ante la imposibilidad manifiesta de lograr cambios instantáneos, por lo que seguir en la pelea es la única opción, en el camino es también algo normal recurrir al placebo mediático de los gurúes del buen vivir , esos que con argumentos de dudosa veracidad aconsejan encontrar las alegrías de la vida, que dicen que el mundo es una fiesta y tu terminas pensando que quizás hasta tienen razón pero el problema es que no disfrutas la música, de hecho siempre termino imaginándome en una gran parranda donde el vallenato, la salsa y la bachata son los ritmos que todos disfrutan menos uno que por no entenderla la odia , por supuesto basándose en argumentos sólidos como la vulgaridad de las letras, lo repetitivo de los ritmos y lo muy parecidas que son todas las canciones que al final no dicen nada más que la misma historia boba repetida de muchas maneras diferentes, asunto que parece no importarle nada a sus fanáticos, por lo que lo disfrutado por legiones como el asunto más feliz de su historia es para uno la tortura más feroz que se pueda imaginar. Llegado a ese punto de la imagen hago siempre un alto para buscar la razón del porqué no entiendo nada y esa fulana fiesta de la que tantos gurúes hablan no la disfruto ni un poquito.

La educación siendo una bendición a veces funciona como lo contrario, al parecer nadie parece enterarse que la falta de sentido crítico es lo que hace mover al mundo y los que parecen entenderlo le sacan partido pero para estar en el club de quienes hacen millones con la miseria feliz de las mayorías hay que lograr codearse con alguno y ellos son bastante esquivos con los forasteros, de hecho tengo la idea de que tienen especial interés en neutralizarlos a menos claro que les reporten algún beneficio. En mi caso particular estoy tan lejos de ellos que ya ni pienso en eso, últimamente he decidido intentar tragar grueso y aceptar lo que me toca sin buscar nada con mucho énfasis, seguir escribiendo de vez en cuando para no cerrar la oportunidad, pero sin mucha esperanza más allá de hacer saltar la espita que libere algo de presión para no explotar y así mantener el precario equilibrio en el que subsisto.

Luego de dar muchas vueltas al tema he llegado a la conclusión de que el mundo es una gran tragedia continuada. Me explico, dentro de los textos de crítica literaria lo primero que aprendes es a diferenciar la tragedia de la comedia pues esta diferenciación es la que determina la naturaleza del texto a estudiar y por tanto la selección de los argumentos para el análisis de la obra dependen en principio de como diferenciar ambas vertientes del mismo arte, argumentos para definir tragedia y comedia hay miles pero he llegado a la conclusión de que en realidad no son más que vueltas retoricas de un mismo discurso, quizás quien tiene la definición más certera es Frederick Nietzsche quien resolvió el asunto alegando que la comedia es toda aquella obra donde sus personajes centrales tengan alguna fórmula de salvación mientras que en la tragedia no, como también tengo la certeza de que la ficción existe solamente para dar cierta coherencia a la inexplicable realidad en la que vivimos entonces no hay razón por la cual la teoría literaria no pueda ser aplicada a la realidad, por tanto y bajo este criterio podemos afirmar que la vida es una tragedia, sin lugar a dudas.

Pensemos por un momento cual es la tragedia más terrible (hay gradaciones) que pueda ocurrirle a un ser humano, todas las fuentes consultadas convergen que es la muerte, de hecho hay muchas religiones que hablan de un holocausto que va a matar hasta a los inocentes colibríes como castigo máximo para la maldad humana, como si los animalitos fuesen culpables del mal tino divino al crear criaturas tan imperfectas como los seres humanos, el castigo máximo de muchas legislaciones es la muerte. Hasta las lógicas como esas del anciano de ciento diez años que tiene tres décadas en cama haciéndose todo encima , comiendo con una sonda y siendo un vegetal pestilente es llorada como si el pobre ser no tuviera derecho a dejar su miserable vida, en esos casos el velorio debería ser una fiesta por el descanso del pobre ser que al fin dejó de ser una carga hasta para el mismo , pero como muere entonces es una cosa terrible, además TODOS nos vamos a morir en algún momento, no hay escapatoria posible , el final siempre es el mismo para todos los seres vivos.

Según esta lógica todos vivimos en una tragedia pues no tenemos escapatoria, no importa cuanta suerte hayas tenido en tu vida, que seas mil millonario, que tengas la familia perfecta, no sufras ninguna decepción o que hasta el trabajo sea una bendición de la que no tengas más queja que la obligación de tomar vacaciones, que nunca hayas comido un animal, ingerido sal, alcohol, tabaco o droga alguna, que seas un fulano más bueno y sano que Ned Flanders , igual te vas a morir en algún momento. Imagino que para el caso de los muy infelices esa debe ser una bendición, saber que en algún momento cerraras los ojos y saltaras al vacío de lo desconocido.

Seguro quien me lea piensa que arrastro una depresión inmensa, a lo mejor es cierto pero también toca acotar que tengo razón, por estas y muchas otras cosas siempre mantengo cierta distancia con esos gurúes pues sé que ellos viven precisamente de hacerle la vida más llevadera a muchos inconformes que andan en la búsqueda de algo que les genere un poco de felicidad así esta sea solo plena de deseos. Al final el asunto parece ser que el tiempo limitado en la tierra debería ser utilizado para sentirse bien sin daños a terceros, la fiesta es una cosa unipersonal que solo se amplía cuando se encuentra gente en el camino que anda en la misma longitud de onda, hace lo que te provoque así esto signifique alucinar con hongos, fumar marihuana tabaco, beber alcohol de manera moderada porque andar borracho es desagradable hasta para el borracho a menos claro que todos los presentes anden igual y esa ebriedad no traiga más problemas que una monumental resaca al día siguiente , olvidarse del colesterol, no caer en el mal gusto de señalar al vecino por sus gustos y muy importante, no importunar a nadie obligándolo a disfrutar por obligación social además claro de cumplir a cabalidad con todas las responsabilidades que te has buscado , como esa de ser padre que por cierto hay legiones de malos padres que no merecen ni el saludos por malas gentes.

Todo eso debe sumar alegrías al cuerpo para tener un agradable paso por esta tragedia que llamamos vida, ya tener que lidiar con la mortalidad es bastante como para agregarle melodrama al asunto. Eso sería en un mundo perfecto, pero en este que nos ha tocado el melodrama parece ser un elemento indispensable para el buen vivir de los seres humanos pues no hay otra explicación para que exista tanta maldad suelta, una disfrazada de buenas intenciones, perfecciones políticas y hasta la envidia, eso sin hablar de las pequeñas tragedias devenidas de la muy poco confesada (pero muy practicada) maldad humana que está incluida en la infidelidad.

A pesar de todo la misión debería ser la de vivir dándole al cuerpo todo lo que este necesita para ser feliz sin importar mucho que tan correcto pueda ser, por supuesto siempre y cuando se respeten las formas, no se cometan daños a terceros ni se cometan irresponsabilidades, todo debería ser licito para hacer muchísimo más amable la vida, creo que si se lleva así la cosa muchas de las iniquidades del mundo desaparecerían incluyendo esas tan feas como el hambre y la pobreza pues todos estarían claros en que consiste esto de compartir espacios en el planeta, se olvidarían las necedades de la política y la ambición desmedida por tener más de lo que puedes gastar o peor aún , esa de tener poder pues cualquier cosa que te impida ser realmente feliz no tendría sentido, recordemos que atravesamos la existencia en una tragedia que la tecnología ha retardado pero que de todas todas te vas a morir y lo que tengas se queda, lo único eterno está más allá del cielo y hasta eso tiene fecha de caducidad así que deberíamos dejar el estrés y mandarlo todo a la mierda para dedicarnos a ser felices, al final este debería ser el principal mensaje a aprender por toda la humanidad.

Espero pronto descubrir como se hace, por el momento sigo batallando con mis demonios personales esperando solamente cumplir con algunas metas antes del inevitable final, luego de eso tengo la esperanza de volver como fantasma para contar la historia a todos mis seres queridos.

José Ramón Briceño , 2019

Mensaje en una botella
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Comentarios

José Briceño Diwan

hace 2 años #2

#1
Mientras, la gran mayoría les da de vivir mediante el consumo de su trabajo , buena vibra mediante

(Nacho) Ignacio Orna

hace 2 años #1

Los guruses a los que haces mención suelen tener, aunque no tod@s hay excepciones, que tienen el estómago y los bolsillos llenos, además de una cuenta abultada y un buen colchón económico.

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