Los 7 pilares de la esencia del ser. Por, "El Método Orellana". Entrega especial Nro.02.

Origen. Todo lo que comienza tiene una posibilidad de ser y una probabilidad de que pueda realizarse, ¿cuántas posibilidades existen de qué todo lo que no es se haga real?, infinitas, ahora bien, ¿cuántas probabilidades hay que lo que está a punto de suceder ocurra de una vez por todas?, casi nulas, es aquí donde el factor tiempo (invisible) hace de su magia un equilibrio en perfección para que el enlace entre posibilidades y probabilidades se realice sin nada que lo pueda evitar en virtud que para que pueda darse la formación del inicio de cualquier existencia es necesario que esta tenga un propósito de ser, de no tenerlo entonces no pasaría al siguiente plano del origen que sería “la presencia”, pero si en dado caso la posibilidad del inicio de que cualquier vida tenga sus razones ante lo probable entonces una vez que se converge como un hecho tangible en el universo es cuando recién avanza la acción de esa presencia hacia su existir que ya se irá desarrollando a medida que lo qué acepta y reconoce es tan válido que no se haya ningún tipo de error para su creación, por ende, cuando la esencia del ser (conciencia-alma-espíritu) se hace real dentro de un cuerpo y una mente es ahí el origen verdadero para cumplir dicho propósito de lo que ya es, de lo contrario, solo repetirá ciclos y más ciclos sin oportuna base de alcanzar su evolución.
Vacío. La esencia del ser se debe a la unión de varios campos energéticos para que esta se conjugue como algo indivisible dentro de una materia (cuerpo), en este caso cuando la luz se transforma en conciencia ella buscará una especie de núcleo que se encuentra en algún centro de la nada con el fin de esperar el momento exacto en que la energía la toque para que luego se haga la forma concisa del alma, una entidad que al concebirse en el vacío es cuando comienza el trabajo de abducir toda clase de energía universal para modificarse hacia una simbiosis correcta y abstracta de la luz dándole el sentido de una existencia inmaterial (espíritu), y a partir de este momento es que la esencia del ser ya está encaminada y preparada para salir del vacío y emprender el viaje sobre cualquier superficie viva de su ilusión en el cual pueda solidificar su energía en una materia y en una mente. “Vida”
Luz. Absolutamente es lógico pensar que todos los humanos son seres energéticos ocupando una materia por medio de un tiempo exacto, y al hacer energías se convierten en seres de luz con una conciencia que le impone un reconocimiento de su ser interior sobre una superficie exterior, pero así como el humano es un campo magnético de energía también lo es todo lo que le rodea, desde aquello que tiene vida propia porque solo es, hasta lo consciente que tiene vida porque quiso ser. La luz es nada más que una presencia brillante que emerge de la energía, y esta tiene el poder de transformar, comunicar, establecer, construir, destruir, cambiar, y modificar, por tal motivo, si la esencia del ser recupera su luz dentro de cualquier cuerpo que le permita moverse de un lado a otro y aprovechar su conciencia para concebirse en las realidades que pueda aceptar entonces la luz que existe en el humano hará que todo de alguna forma se haga posible en él.
Tiempo. Cualquier superficie que se encuentre fuera del universo y que tenga vida propia por razones supremas a la creación de todo lo que es inevitable se puede definir que el tiempo es una medida para correlacionar “la existencia con el propósito a cumplir”, de hecho el tiempo no existe, lo que pasa es que tradicionalmente llamamos al tiempo con pronombres como el pasado, el presente, y el futuro, así como también le damos horas sobre cualquier tipo de marcación de lo que la conciencia quiere ver o mostrar con la idea de limitarnos en un solo punto de lo que sentimos en vez de elegir todos los puntos que aún están invisibles gracias a que evitamos la concentración de vivir en el ahora, tanto es así que el tiempo es inexistente ante las infinitas realidades que pasan en el universo que todo lo que acontece está pasando en su justo y preciso ahora en el que su permanencia se hace ineludible ante lo que es, es decir, que el concepto que tenemos del tiempo es una confirmación más del inconsciente de cualquieras que sea su conciencia que la realidad es una fantasía tan perfectamente elaborada por la luz que cualquier materia se puede autodestruir de forma natural o accidental para salirse de ese esquema programado por la mente energética con el objetivo de volver a donde todo comenzó cuando la esencia del ser era nada más que una luz del mismo universo, en otras palabras, lo que importa es el ahora en el que estamos, sin medidas, sin deseos, y sin aferros, solo vivir dentro de la existencia, y no, en lo superficial.
Espacio. La vida ha sido dada para explorar, aprender, iluminar, buscar, experimentar, imaginar, crear, compartir, servir, y ayudar, pero en sí la vida ha sido impuesta en la luz con el hecho de existir y ascender, porque de nada sirve explorar si no sientes, aprender si nada queda, iluminar a otros mientras que tú sigues en oscuridad, buscar lo que sea sin ningún sentido, experimentar sin que hagas tuyo cualquier lección o vivencia, imaginar sin hacerlo tangible, crear sin darle un propósito de que sea bueno, compartir sin estar en el ahora, servir si solo esperas a ser servido, o ayudar si quieres que te agradezcan por lo que hiciste. La vida se trata de existir plenamente en todo lo que es para que podamos ascender hacia lo que por ahora no tiene formación, y esa ascendencia puede ocurrir aun cuando la esencia del ser esté establecida en lo superficial del universo, pero para que esto suceda es necesario abrir los espacios que aún se mantienen llenos de contaminantes, pensamientos negativos, estancamientos forzosos, informaciones falsas, energías con bajas frecuencias, falta de mejorías personales, entre otros. Los espacios deben ser ocupados por aquello que nos brinde las oportunidades de crecer y no por aquello que nos capcione y nos limite a que el desarrollo y el progreso de nuestra esencia como humanos no vea lo que al otro lado aún se mantiene como un misterio de lo que será el siguiente nivel de la evolución del ser. Es sacar, y llenar lo justo y necesario.
Movimiento. Los muros en la vida son creados para quien quiera limitarse o cuidarse, pero ninguna de estas opciones como razón de crear dichos muros son favorables para el cuerpo y la mente, por tanto, si la esencia del ser se coloca muros para limitarse a conocer el misterio es porque simplemente siente comodidad desde la zona en la que se encuentra, y si lo hace para protegerse es porque el temor de lo desconocido invade su conciencia para no pelear, explorar o buscar lo que amerita cualquier proceso de transformación necesaria, en otras palabras, la esencia del ser tiene que estar en constante movimiento aunque no tenga motivos, impulsos, u obligaciones, ya que el movimiento balanceado entre el avance y la quietud es lo que nos permitirá crecer como seres etéricos, haciendo de la conexión una excusa para asimilarnos con todo lo que es, y si en algún momento llega el quiebre de dicha asimilación se debe realizar para que el viaje continúe y no se estanque en lo que ya no debe ser, porque todo en esta vida se trata de movimiento continuos, tal como lo es la energía sobre lo que define la conciencia.
Fin. Normalmente una vez que somos la existencia de la luz sobre una materia con respecto al principio de nuestro andar olvidamos lo que éramos, “entidades energéticas libres”, pero cuando la materia se va desarrollando y obtiene la gracia del razonamiento es que empieza a crearse de forma consciente, subconsciente o inconsciente lo que llamamos “ciclos viciosos” (repetición impuesta), y esto suele pasar cuando experimentamos diferentes situaciones mentales, emocionales, o sentimentales, y muchas veces nos limita a que vivamos desde el verdadero existir, y es este el sentido de la vida, “existir”, porque si nada más vamos a estar en un círculo repetitivo que ha dejado de ser parte de nosotros entonces los negados cierres de dichos eventos no nos permitirá avanzar a otros que requerimos para seguir evolucionando, claro está, esto se trata de la vivencia, pero cuando el cuerpo se desvanece de forma natural o se muere de forma accidental es porque es hora de regresar al principio desde esa causa superior a nuestro entendimiento trayendo como consecuencia dos circunstancias entre las posibilidades y las probabilidades de la luz, una que volvamos a lo que ya conocimos porque quizás el cierre no se dio de manera total y adecuada, y la otra es que damos el vuelo libre hacia otros viajes donde la energía de lo que somos se haga realidad en otros orígenes, vacíos, luces, espacios, tiempos, movimientos, y fin sobre cualquier superficie del cosmos, porque en sí, la esencia del ser es una mínima parte de lo eterno, y la eternidad es solo un punto de lo magnánimo.
“No hay nada más grandioso que la existencia de la luz sobre toda oscuridad que alberga el vacío, porque desde este punto de la nada el misterio se revela ante quien sabe que lo que es, “energía”, y quien no descifre los códigos de su universo es porque aún no es consciente de su poder esencial, “la esencia el ser”, y es ahí donde yace la gracia de lo que es verdadero”
- Prof. Miguel Orellana.
“Te abrazo en luz, te bendigo, y te decreto feliz vida”
Escritura Artículos de Miguel Orellana
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