José Briceño Diwan

hace 10 meses · 4 min. de lectura · visibility ~10 ·

chat Contactar con el autor

thumb_up Relevante message Comentar

La nada existencial del siglo XXI

 

Lo que más agobia a la humanidad (luego del justificado pánico por el coronavirus) es el ego, al parecer a nadie le hace feliz ser, deben parecer a costa de lo que sea para poder sentirse gentes, todos se aprenden de memoria el credo de las apariencias, de hecho hay muchos cuyos esfuerzos están tan dirigidos en función de pertenecer a un grupo determinado, mismo que no los aceptaría si no reúnen un número determinado de características específicas que por lo general tienen como punto de partida la apariencia, se de gentes que hasta dejan de comer para tener el mejor móvil que se consiga en su país, otros en la misma tónica de pasar trabajo invierten todo su esfuerzo para poder ostentar un cargo así esto signifique perder la autoestima, para ello se construyen un tinglado de excusas socialmente aceptadas y aupadas que le permitan sentir que hacen alguna cosa justa, no sé, pero pasar hambre solo por parecer el millonario que no eres me parece una perdida absoluta de tiempo. Lo más grave es que a veces no es por dinero si no por estatus, se de muchos cuyo disfraz les obliga hasta a terminar haciendo el ridículo solo por buscar la aceptación.

La parte más interesante es que no se necesita ser inteligente, de hecho el conocimiento que siempre termina poniendo en perspectiva cualquiera de los absurdos naturales del universo de las apariencias es un atributo rechazado con profundo énfasis en esos círculos, quizás en los de la intelectualidad también abunden los farsantes pero como son minoría no forman parte de este texto. No es un fenómeno exclusivo de Venezuela, aunque acá la inteligencia parece haberse ido a cualquier otra parte del mundo, quedando tan pocos que ciertamente parecen náufragos en este tsunami de ignorancia que campea por nuestras calles. En una temporada de indigencia que pasé en Uruguay conocí montones de seres que disfrazados de inteligentes se reunían en cofradías para pedir un sistema político igualitario que se pareciera más al instaurado en Venezuela, en aquella velada donde rubios de ojos azules y con apellidos sonoramente europeos gritaban consignas para expresar su adhesión a las tradiciones de unos inventados ancestros africanos, mientras comían asados generosamente regados con vinos y aderezados la muy legal marihuana, hacían (además) apologías sobre las luchas socialistas de sus padres , tíos, amigos o hermanos en una dictadura muerta antes de su nacimiento, de hecho en ese grupo estaba una emigrante venezolana de origen argentino quien apenas entrevió el asunto del chavismo hizo maletas para nunca más volver pero que se define como socialista integral que no tiene tiempo para la lectura. Mientras hacía acopio de paciencia para no terminar gritando improperios ante tal despropósito, pregunté sobre algunos textos que me parecen importantes para comprender de cerca como ha sido la involución socialista en los países donde son ley, ninguno de los presentes dijo haber leído nada de eso, de hecho la única persona que dijo saber algo sobre los hechos confeso haberlo googleado en ese preciso instante, nadie había leído más que los panfletos del partido o algunos textos de los mismos fanáticos de siempre, sin más pérdida de tiempo me levanté bajo cualquier excusa para irme a caminar por ahí, con los fanáticos no hay posibilidad de entendimiento, además , armar bronca en casa ajena es de muy mal gusto.

En el otro extremo del continente, estando en una cena en el sur de México quise compartir con los compañeros de mesa mi sorpresa por haberme sentido paseando por Cómala aquella misma mañana mientras iba de Ciudad del Carmen a Campeche (capital del estado de Campeche ), como mis compañeros de viaje no sabrían de que hablaba pensé que estar entre personas que se presentaban con su título universitario como si este fuesen de la realeza quizás sabrían de la existencia de Juan Rulfo como la gloria de la literatura mexicana que es, todos me vieron con cara de sorpresa, con esa misma expresión que vemos a los borrachos precoces que al tercer trago ya pretenden abrazar a toda la concurrencia (el pecado nunca es emborracharse sino hacerlo a destiempo) luego de explicar la razón de mi comentario los compañeros de mesa hicieron que entendieron y siguieron con algún tema de conversación insulso e insignificante, me concentré en tomar la mayor cantidad de cervezas posibles para que nadie se diese cuenta de mi descontento. Al contrario de los uruguayos que se veían muy a la moda de la izquierda, estos si estaban vestidos como salidos de algún catálogo de cualquier tienda departamental de USA, desde zapatos de marca hasta anteojos con montura de oro , una representación de la clase media alta de aquella ciudad, han pasado siete años de aquella velada y aun me impresionó que ninguno de los diez personajes que rodeaban la mesa en aquel restaurante supiera quien había sido Juan Rulfo, cuando mínimo debieron haberlo leído en el bachillerato, tanto más cuando hasta se decían licenciados buscando que la sola mención de su título les confiriese alguna autoridad.

Hace poco en Venezuela, un ministro de cultura dijo en una entrevista que el único mérito de Rómulo Betancourt fue haber escrito Doña Bárbara y se necesitaron varias semanas de burlas continuadas por todas las redes sociales para que el fulano perdiese el puesto, ser ministro y además cometer el absurdo error de confundir a Betancourt con el también ex presidente Rómulo Gallegos denota una profunda zanja de ignorancia tan evidente que tuvieron que removerlo de su cargo, imagino que los jefes de este tampoco sabían muy bien sobre el tema pero forzados por el ridículo internacional y sin poder acusar a nadie de su error pues hasta donde se eso no se puede achacar al imperialismo, el bloqueo o la mala sangre de la derecha internacional tuvieron que ceder ya que ni siquiera tomaron en cuenta que hasta hace pocos años el mayor premio literario del continente llevaba precisamente el nombre de Gallegos , aunque ya ese prestigio se perdió por aquello de la repulsa de los escritores serios a dejarse premiar por la hez del pensamiento latinoamericano , casualmente el ministerio encargado de organizarlo es precisamente el que comete tal error, desnudando a la alta política en su analfabetismo.

Si los personajes que he nombrado no parece importarles su ignorancia es porque el medio no lo exige, toda su ignorancia pervive cubierta con IPhone 12, Dolce & Gabanna, vehículos último modelo, licores caros preferiblemente escoceses que asumen de lujo pero que en realidad están al alcance de cualquier obrero inglés, un Wisky de 40 dólares siendo para mí una fortuna no representa el gusto de cualquier clase media de primer mundo que bebe el mismo brebaje pero de marcas cuyo costo no baja de 100 $ , es algo así como el promedio que asume al tequila José Cuervo como lo mejor del mundo cuando cualquier mexicano sabe que es de los baratos, pero bajo el disfraz de las apariencias cualquier cosa vale, que siempre es mejor ostentar posesiones que nutrir el intelecto, total hay más gente fanática de Rápidos y furiosos que de Stanley Kubrick, sin que ninguno de los fans de la larga cadena de secuelas se asuma ignorante por no haber visto jamás 2001 Odisea en el espacio ni El resplandor.

Mal futuro nos espera con multitudes adictas a la nada de la moda, sin más interés que hacer de sus vidas lo que se supone debe ser sin pensar jamás que siempre es mejor ser y que parecer no es más que un artilugio para que el intelecto pase al lamentable segundo plano sometido por la presión social que da brillo a su nada existencial.

José Ramón Briceño

05/12/2020

La nada existencial del siglo XXI

thumb_up Relevante message Comentar
Comentarios

Más artículos de José Briceño Diwan

Ver blog
hace 6 meses · 5 min. de lectura
José Briceño Diwan

Durante el segundo año de la peste

Me gradué de profesor hace una década, pero cuando ...

hace 1 año · 5 min. de lectura
José Briceño Diwan

Mañana es en dos minutos

Hace días vi (pirata por supuesto) una muy mala co ...

hace 1 año · 4 min. de lectura
José Briceño Diwan

El medio evo y el siglo XXI

Las redes sociales, sin querer, han llevado la com ...