José Briceño Diwan

hace 2 años · 5 min. de lectura · visibility 0 ·

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La muerte cultural del siglo XXI

 

He leído muchas explicaciones sobre el grado de degradación generalizada en el que se ha sumido Venezuela (gracias al socialismo bananero tan de modé por el mundo), todas son exactas a su modo y en realidad hay descripciones que hacen palidecer un relato de horror cualquiera mezclado con Pedro Páramo de tan triste y desolador que se ve el panorama, lo que estoy seguro es de que en ninguna imaginación del pobre menos optimista de Latinoamérica pueden recrear la realidad venezolana, a pesar de que muchos ciudadanos de los países vecinos tienen marcada tendencia intelectual a calificar de facho a cualquiera que ose poner mala cara a sus arranques neo dadás de sentir cualquier diferencia de pensamiento u acción así como a la preferencia social de algunos porque ellos son veganos, tienen opciones sexuales con su mismo sexo, no les gusta su género, crían gatos, no se hacen cirugías plásticas, alegan que las mujeres reales no son perfectas físicamente , aunque lo parezca las mujeres hermosas son de carne y hueso, tan reales como las pretensiones femeninas de alguien que nació Hermagoras Montiel pero ahora se hace llamar Maryorie , las que no se afeitan, los masculinos/femeninos que se sienten ofendidos por que a alguien no le gustan los bares gay , los que salvan pollos en los mataderos, los rescatistas de cachorritos y así otros tantos que además aseguran ser zurdos como si eso no fuese en sí mismo una preferencia tan fea que minimiza cualquier disfunción social de quien la posea, imagino que es algo así pues se consideran la tapa del frasco intelectualmente hablando, ellos tampoco podrían vivir sin vino, cervezas, cigarrillos , tres comidas y un eventual gusto, cosa imposible para casi nadie acá y por tanto mentira posible para las mentes de los latinoamericanos en sus realidades, seguro se creen que aunque poquito hay tres comidas, sin saber que uno debe sentirse afortunado cuando hay una comida completa al día.

Lo más interesante en toda Latinoamérica (menos en Venezuela) aun en contra de la natural tendencia mundial a la imbecilidad colectiva, aquella que se sabe de memoria las cincuenta sombras de grey por que vieron la película porque si toca leer nadie sabría más que de Popeye el marino o peor “Sábado Sensacional” , hacer súper estrellas de regeton/trap/bachata y una variada fusión de ritmos tropicales en su faceta menos elegante, ser de izquierda . En todos esos países aún hay museos interesantes, galerías privadas, artistas intelectuales, poetas, escritores, cineastas, actores, científicos si bien no son fenómenos de masas aún tienen un público amplio por lo que la movida cultural es variada , en Venezuela los que existen tampoco son tomados en cuenta por nadie a menos claro que se apoyen en la igualmente chabacana red de medios públicos y privados del país, las galerías privadas desaparecieron, los eventos culturalmente serios , no los bodrios folklóricos que vale, son bonitos, alegres y cuentan la historia del país o una parte infinitesimal de ella y tiene su mérito pero en ningún caso es parte del ejercicio cultural ni intelectual de nadie más allá del entretenimiento vacío, eso no aplica.

Hablo de una oferta cultural atractiva, con apoyo económico, sueldos maravillosos para los muy virtuosos y cultos trabajadores del área cultural, exposiciones, inauguraciones, talentos nuevos o cuando menos los locales que exhiban un real esfuerzo en una obra consistente, en fin, un país sin cultura es un cascaron vacío. Hace un par de meses visité el museo de arte moderno de Caracas, una visita que tenía pendiente hace un tiempo, lo que vi me dejó triste y molesto a partes iguales, vi varias salas con piezas clásicas de los años sesenta, setenta y ochenta, los artistas nuevos desaparecieron de las salas, uno entiende que los museos no son sitios festivos pero acá la tristeza es más que evidente , la instalación es deslucida por abandono y aunque se nota cierto esfuerzo por mantenerlo el resultado es desolador por decir lo menos, en una sala pequeña me encontré con una exposición de fotografías, mis alumnos del primer nivel tendrían un trabajo más sólido que lo que allí había, mal montadas, peor impresas y lo más grave aún , en un MUSEO existe una sala destinada a una colección de postales de Venezuela que parecían hechas por un estudiante de bachillerato a quien le regalaron el espacio como premio por haberse portado bien, total considero esa falta de respeto a un espacio museístico como algo personal.

Comencemos , un artista cualquiera se sentiría más que halagado cuando sus obras están colgadas en el mismo edificio donde existe una sala destinada a Picasso (si , hay una exposición de Picasso y nadie sabía nada porque ni publicidad en los medios le hacen ) , esa es una suerte de consagración pues tu trabajo estará cerca , compartiendo el mismo edificio que un monstruo sagrado del arte mundial pero si el trabajo expuesto es de tan mala calidad entonces el insulto abarca a más personas, desde el alma de Picasso que debe estar retorcida en algún rincón del infierno y no por las llamas eternas si no porque en un Museo de Arte Contemporáneo un funcionario le regala unas paredes al peor fotógrafo venezolano o cuando menos el más insípido , los espectadores que vamos buscando inspiración y somos mal sorprendidos por encontrar tal porquería, sobre todo sabiendo que en este país hay excelentes fotógrafos que no muestran su excelente trabajo por falta de fondos (exponer es costosísimo) aunque en ese instante recuerdo también que hace años desaparecieron los grandes salones de arte donde competían los grandes por un espacio en esos mismos museos, por cierto que la pelea siempre fue intensa pues sabíamos que con solo quedar en un salón cuando menos hacías el acto de existir pues antes de eso eras solo un aspirante a artista, los pocos que quedaron fueron muriendo pues se convirtieron en espacios donde para quedar debías hacer trabajos que estuviesen incluidos dentro del ideario oficial y el arte complaciente no es arte si no complicidad, seguro que como acto de venganza el estado liquidó todo, esa debacle del Museo quien no contento con no tener salas dedicadas al arte serio de fechas más recientes, expone un pésimo trabajo es a expresión más certera del sentir gubernamental en cuanto a la cultura.

Imagino que el odio en contra de la cultura por parte del estado nace por su tácito reconocimiento de que la militancia oficial ha de estar vacía de todo contenido que genere evolución del pensamiento, mientras más básicos menos recordaran o se enteraran que la miseria no es la norma global pues cuando uno se entretiene con contenidos solidos termina aprendiendo cosas del mundo que nos son ajenas, en cambio cuando tu entretenimiento está basado en la repetición y la simplificación extrema de las posibles expresiones o situaciones humanas , el rasero de comparación baja al mínimo dando como resultado una inmensa masa de crédulos ciudadanos a quienes poder manipular a su antojo, por supuesto esa campaña en contra de la cultura arranca en la educación que por cierto deja mucho que desear pero es conversa de otro die.

He estado en varios países de Latinoamérica y si bien es cierto que en todos están presentes las tradiciones folklóricas también es verdad que la cultura tiene apoyos múltiples , desde la muy culta de los museos hasta otras expresiones encuentran espacios donde desarrollarse, los gobiernos y los privados hacen esfuerzos notables para mantener la existencia de una oferta cultural sólida , eso desde las capitales distritales hasta las grandes capitales , en todas partes hay aunque sea un espacio dedicado a la cultura seria pues saben que eliminarlos o abandonarlos es condenar a su país al retroceso que tanto mal hace al futuro nacional.

En Venezuela al parecer a nadie le impresiona mucho el asunto porque TODOS vivimos intentando vivir dando más importancia a resolver el día a día que estar pendientes de ir hasta un museo , más grave aún, el precio promedio de un buen libro sobrepasa por mucho el valor de un sueldo básico por lo que hasta los catedráticos universitarios que por obligación deberían estar actualizándose siempre, dependen de la caridad de colegas o amigos en el exterior para leer nuevos textos, tener acceso a buen cine y en los casos más graves hasta para tener un simple PC barato, con sueldos de 10 dólares mensuales ni para comer bien da, mucho menos para estar al día con lo que sucede en el mundo.

Si hablamos de los museos en el interior del país, tanto más triste es la historia. Una nación sin inteligencia está condenada a la miseria como pena por haber evitado a tiempo la debacle del conocimiento, una nación sin cultura se trasforma poco a poco en un desierto pleno de zombis pues la ignorancia es el estado natural perfecto para el atraso preferido por la izquierda que sabe de sobra que estimular la inteligencia es la mejor manera de apoyar la rebeldía que tanto reprimen.

José Briceño ,2019

La muerte cultural del siglo XXI
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Comentarios

José Briceño Diwan

hace 2 años #1

#1
Disculpa, no entiendo tu comentario pues te dices y desdices por lo que es complicado seguirle el hilo a la discusión

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