José Briceño Diwan

hace 2 años · 6 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Google , el omnipotente

 

Pensando tonterías este sábado de frío y preocupación, entre otras muchas cosas, por haber cobrado una quincena donde nada sobra, pero si falta mucho que desear. Como el ejercicio de la supervivencia exige confiar en el universo para no terminar pensando en la muerte como si esta fuese la suerte con una letra cambiada, me ha dado por pensar en las cosas alegres sucedidas en este casi medio siglo de vida, comenzando por los recuerdos infantiles terminé por caer en cuenta de algo bastante macabro, a decir verdad.

Cierta vez, debo haber tenido cinco años o menos, fui invitado a un largo paseo por unos tíos quienes por supuesto llevaron a su hija (mi muy querida prima-hermana, aunque la genética diga otra cosa), el cuento es que salimos en su carro, la idea que tenía de aquel paseo era que para llegar tocaba ir en avión o en barco, no en un cuatro por cuatro marca Toyota azul del año 75 en su versión básica, durante el largo viaje me decían que iríamos a la isla en el carro, que con una palanca mágica íbamos a sumergirnos desde un puerto cercano y marcharíamos por una carretera submarina, de más está contar la ansiedad con la que fui en todo el camino, iba a viajar por una carretera submarina, hoy día sería motivo de borrachera y fiesta la idea.

Al llegar no tuvieron más que decirme la verdad, partiríamos en un inmenso Ferry, iríamos en barco, tamaña decepción, aunque la idea del barco y el paseo eran más emocionantes. La cosa que me espantó el feliz recuerdo fue caer en cuenta de que Internet ha acabado con toda la fantasía, un niño de estos días te mandaría a la porra cuando le inventes tamaño mal cuento sobre carros que viajan bajo el mar por carreteras submarinas, mínimo te dice estúpido, así fuese verdad, si no se ve en redes sociales esos eventos no te lo creen, tienen argumentos para destrozarte el tema cuando Google les muestre libros que traten el tema en cuestión y quizás hasta un par de videos sobre la mentira que dices por lo que quedaría en absoluto ridículo con ese niño que debería ver en mi la reencarnación de lo correcto como deberíamos ser vistos los adultos, como extra, el niño termina por aceptar que la mentira dicha con intención de engañar (que la ficción es otra cosa) puede ser un juego alegre y natural, fabricando más monstruos para esta carretera ya invadida por pequeños y adorables quimeras de llanto y necedad protegidos por maternales nulidades plenas de amor.

Ahora , gracias a Google y los muy bienintencionados consejos pedagógicos de última generación que prohíben la terapéutica nalgada para bajar egos infantiles , los castigos por travesuras cambiándolos por interesantes coloquios psicológicos para que la criatura conceptualice lo mal que queda con ese comportamiento impropio sin que esto signifique sanción alguna para sus faltas, no hace falta hacer ningún estudio científico para comprobarlo, bástese andar en sitios públicos para presenciar pataletas sin que las madres muevan un músculo para sancionar su conducta , cuando ese infante salga de la amable tutela materna y descubra que afuera , el mundo no le va a ser más grato con sus exigencias serán parte integral de la fauna humana que hace más miserable la tierra. No es que odie a los niños, es que creo que toda la buena intención de esos métodos pedagógicos son buenos para sitios donde la idiosincrasia local no tiene la tendencia natural a la rapiña y el pillaje, inventando excusas para hacer desastres y pintarlos de “gentilicio revolucionario” heroico como los patriotas de 1830 cuya mayor virtud fue la de matar más españoles como si para eso se necesitara un Nobel , por lo que no es raro que esa inmensa masa de jóvenes desinformados sientan orgullo por andar matando a sus “enemigos naturales” que se ganaron ese sitial por tener más ingresos , la miseria debe ser integral para tener un país socialista.

Si vives en un reino donde lo más probable es convivir con el delito como “cosa normal” debes procurar inculcar en tus hijos la idea de que las cosas se obtienen siendo mejores que los demás para tener lo que desean, en vez de la sonrisa complaciente de las madres que aceptan cualquier cosa antes de admitir que sus hijos no son las estrellas que ellas sueñan son y les dan todo a manos llenas a pesar del mal comportamiento. Si los humanos fuesen lógicos quizás no hablaríamos de este tema pues el mundo estaría en estado eterno de paz y felicidad, sin embargo ese daño neuronal congénito con el que nacemos gracias al pecado original, en vez de decretar desde la genética hacer el mundo mejor, lo empeoramos como cosa natural, como si lo más normal del mundo es hacer las cosas mal y lo contrario es un accidente que merece celebrarse. Por tanto, sin escapatoria posible tenemos que criar a los niños en una suerte de doble discurso sobre los valores aceptados, los negados y las veces en las que por razones correctas toca violentar alguna norma para asegurar la supervivencia de ese niño que estamos formando, como ejemplo podemos poner el discurso sobre lo pésimo de la violencia hasta que te vez angustiado porque tu hija tiene un compañerito que le hace bulying hasta golpearla y no queda más que amenazar a tu hijo que se defienda pues de lo contrario recibiría dos correazos pedagógicos por dejarse golpear de gratis, terminas por claudicar y explicar que los humanos muchas veces lastiman por gusto y toca lastimarlos para que te dejen en paz, una opción para justificar la lógica respuesta ante la violencia que siempre denigras, eso debe crear unos cables muy cruzados en la lógica de cualquier ser humano nacido en el caribe , si vemos a otras naciones ellos tienen monstruos pacíficos cuya idea del bulying dista eones de una pelea a la salida que incluye hasta puñales cuando no pistolas, pero los he visto y las sociedades piensan que el mal es algo relativo que a pesar de lo leve , lo extraño del caso los hace espantar, acá no es raro haber visto cuando menos un muerto en la vía .

Por tanto has de criarlo bajo el conocimiento de que lo obtenido debe ser hecho a cambio de algo, si crece pensando que sus acciones no tienen sanciones pasaran dos cosas, la primera será que tendrás un delincuente en potencia debido al resentimiento generado por pensar que el mundo les debe cosas, la otra , un fracasado porque no sabe cómo es el asunto de la feroz competencia que es la vida, en ambos casos nadie gana excepto los mejores adaptados y esos precisamente son quienes gobiernan el mundo, todos los demás somos relleno.

La peor parte de estos tiempos es la muerte de la fantasía construida sobre una monumental mentira socialmente aceptada , como esa de que Santa o el niño Jesús (en Venezuela) te traen regalos de navidad , algo bastante cruel si lo vemos en perspectiva, engañar la inocencia infantil para matarla de un plumazo cuando en la calle se enteran de que han sido víctimas de una mentira por parte de los seres en los que depositas toda tu confianza es un golpe terrible para cualquier niño medianamente sensible. Cuando mi hija tenía seis años estudiaba en un colegio católico donde las maestras distaban mucho de ser científicas, una mañana ella y una amiga preguntaron a su profesora por qué razón el mar es salado a lo que la docente respondió que era así debido a las lágrimas derramadas por Jesús cuando fue crucificado , aquella mañana la niña llegó a casa comentando cuan ignorante era su maestra al decir que el mar es salado por las lágrimas de Jesucristo en vez de decir la verdad, que el mar es salado debido al alto contenido de sales minerales que se han concentrado en le luego de millones de años de evaporación concentración luego de que volcanes inmensos asolaran la tierra hace millones de años, que eso lo cuenta google con una búsqueda mínima.

A esa edad yo hubiese alucinado con las posibilidades de calcular cuánto tiempo debió haber llorado el pobre crucificado para contaminar hasta el punto de hacerlo salado e imbebible, mi hija con una búsqueda simple hecha desde el Smartphone de su mamá lo resolvió en unos minutos para, acto seguido, perder totalmente el respeto por sus maestras de primaria, asunto con el que, de verdad, ante tamaña evidencia no pude hacer nada más que ser solidario con mi hija.

Para ser sincero estoy esperando el momento en que mi hija (u otro niño brillante de esos que en apariencia sobran) establezca como tesis que Dios no existe y que de serlo sería algo así como Google que todo lo sabe y todo lo ve, donde no hay secreto posible, la vida de todos fluye por el internet sin freno, los secretos más oscuros así como las verdades más luminosas fluyen igual para el esquimal que para un punk japonés o el pescador margariteño que con su Smartphone/Tablet/pc/Mac que realice alguna consulta en el buscador , en ese caso podríamos ver a dios como una suerte de mega servidor por donde se filtra toda la información de los millardos de teraflops que se necesitan para recrear la realidad en la que vivimos , ellos al pasar por el nodo del disco duro (dios) vería las anomalías como el antivirus detecta las maldades de otros hackers, sin conciencia pero con toda la sabiduría del universo que no debe ser poca, en verdad estoy esperando con ansiedad leer que un niño de siete años que aprendió a leer con la Tablet de su mamá a los seis meses, escribe un largo ensayo que demuestra que dios y google son primos hermanos .

Por cierto, la fantasía sigue estando, pero ahora en vez de pertenecer a un mundo etéreo e inexistente resulta que podría pertenecer a alguna de las infinitas dimensiones de la realidad que en teoría hay en el universo, que de paso ahora llaman multiverso, el flujo de información ha logrado que conceptos tan apabullantes como el de multiverso sea manejado por niños como si hablasen de la receta de las panquecas de su mamá.

No sería raro en verdad escuchar que Dios es como Google y que no somos más que hologramas de un juego virtual regentado por un software autogestionado cuyo algoritmo permita una sensación de realidad. Aunque parezca loco, la imposibilidad de demostrar lo contrario, sin hacerla más creíble tiene la virtud de otorgarle al menos una duda razonable. Hace cincuenta años ese pensamiento hubiese sido imposible, el niño aquel que se imaginaba viajando bajo el agua en el carro de sus tíos hoy pensaría en un transmutador interdimensional y se reiría con el tío , no por la imposibilidad de hacerlo, lo hace porque piensa que el adulto no es lo suficientemente inteligente como para tener uno.

José Ramón Briceño, 2019

Google , el omnipotenteGeaegle

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