José Briceño Diwan

hace 1 año · 7 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Este intoxicado siglo XXI

Es cierto que este siglo XXI parece el menos amable de nuestra historia, tengo la impresión de que la globalización ha terminado por hacer que la maldad se universalice, de hecho si lo vemos en una perspectiva aún más amplia hace años que son más famosos los malvados del cine que los héroes , tengo la opinión de que los héroes son una expresión acabada de la corrección política además que sin drama ninguna historia sirve para ningún mortal mayor de catorce años, edad en la que teóricamente se pierde la mayor parte de la inocencia básica, si Darth Vader es más famoso y cool que el Obi Wan Kenobi original, el gran Sir Alec Guiness, ganador cuando menos de un Oscar que mató ese tigre en una película de ciencia ficción por el gusto de hacer una actuación en un género nuevo para él , bajo este precepto es lógico pensar que de alguna manera la maldad está de moda y la inmensa masa absorbe el mensaje bajo la figura de la empatía sociológica de amoldarse al gusto popular para no ser considerado “raro” .

Esta visión del mundo que por culpa precisamente del cine políticamente correcto que nos ha traído cientos de películas y libros históricos que ignoran olímpicamente los elementos “oscuros” de las costumbres humanas, cuando vemos una película de tema histórico, nadie recuerda que no existían desodorantes corporales, la ducha era (en el mejor de los casos) una vez a la semana, no existían jabones de tocador con características bactericidas, antibióticos ni que las bucólicas calles llenas de caballos estaban pavimentadas de estiércol y la gente vaciaba sus desechos corporales a través de sus balcones, no existía electricidad por lo que la iluminación era realmente la cuarta parte de lo que hoy día consideras normal, la atención odontológica era un poco menos que inefectiva , no existían supermercados, el castigo era algo excepcional por lo que la maldad seguramente era peor aún pues las afrentas reales o imaginarias las acababan a bala y quien quita a puñal, espada, machete, lanza , hasta las pedradas aplican sin que existan canales efectivos de tribunal por medio, en sociedades donde la muerte es una constante bien por mano del enemigo como hasta de gripes mal curadas , donde la vida más allá de los cuarenta años era un regalo divino y lo normal era que la conversa entre señoras mayores sea intercambiar número de descendientes muertos para fanfarronear por la mayoría de hijos vivos más allá de los quince años, me van a disculpar pero los siglos anteriores fueron aún peores, solo que nuestra naturaleza nos impide ubicarnos en un terreno imaginativo fuera de nuestro marco de referencia.

Estudiando esos datos, como ejercicio de ocio en esta eterna manía de pretender entender la realidad tropiezo con informaciones serias que cuentan como eran los recursos de entretenimiento y la medicina desde siempre, hasta que un absceso puritano de los años sesenta causado por la extrañeza de que exista gente tan abominable que no quiera ser igual a la norma ciudadana de ser infeliz , pagar impuestos , asumir esta realidad que sin pinzas ni delicadezas va agotando por su incongruencia es un sufrimiento natural y absolutamente indispensable para tener el derecho como morador del sitio de tu nacimiento, ¿Qué vaina es esa de que existan hippies?, ¿Qué es eso de andar drogado con una matica en vez de dejar el venerable 60% de impuestos al alcohol y tabaco? ¿Cómo es eso de que no quieres pagar impuestos? ¿Cómo es eso de tener la desfachatez de ser feliz?, entonces comienza la guerra contra las drogas, pero antes de ese periodo histórico los músicos fumaban marihuana, los millonarios esnifaban cocaína en las fiestas elegantes como muestra de su buen gusto por la buena vida, el asma se trataba con gotas de cocaína que cualquier amable farmaceuta preparaba en su no menos común laboratorio de farmacia de barrio, los niños alérgicos andaba flipando con la codeína, las dulces embarazadas y recién dadas a luz tomaban una o dos cervezas diarias para mejorar la salud, gotas de tintura de opio para calmar los dolores estomacales y todo era paz y tranquilidad, no existían carteles de droga con toda la violencia asociada, nadie señalaba feo a quien tuviese el temple de hacer que sus vicios encuadrasen en la norma social , tal como el borracho feliz que todos los sábados cae inconsciente en su sofá pero en horario laboral y familiar está sobrio, es responsable y paga sus cuentas, pero como está socialmente aceptado tampoco es una cosa terrible. Algo bueno tenían aquellos tiempos para que la gente mantuviese un equilibrio interesante a pesar de la avalancha de drogas recreativas que estaba al alcance de una visita a cualquier farmacia o con comerciantes de bajo nivel que sobrevivían vendiendo su mercancía que si bien les daba ganancias no era para ser los maharajás del mal gusto que son ahora.

A pesar de todo el siglo está buscando su acomodo en ese sentido, ya la marihuana no es el coco en ninguna parte del mundo exceptuando Venezuela y México , así mismo hay entre la comunidad internacional la idea aceptada de que las drogas a partir de las plantas sin procesamientos (como el de la cocaína por ejemplo) son absolutamente seguras, la gente inteligente e intensa fuma marihuana, los más introspectivos comen hongos alucinógenos y se hacen llamar psiconautas lo que representa un avance en cuanto a la eliminación de ciertos negocios que dependen precisamente de ser ilegales para generar milmillonarias empresas con el incómodo asunto de la responsabilidad empresarial, los impuestos, los ingresos extranominales de los funcionarios que incluye jueces, políticos, militares, representantes vecinales, vendedores de oro, bancos, lavadores de dinero, pilotos, mujeres con aspiraciones ornamentales sin intelecto útil, los torpes cuya única misión en la vida es ser buenos para una violencia que a fin de cuentas desdice cualquier pretensión de inteligencia, sin meter claro a los que aman el poder y este sin abusos de exageraciones de balas, puñales, perversiones varias pagando malas conciencias que al final deberían ser víctimas que aceptan sobornos por ser alérgicos a los ataúdes tempranos pero que sabemos en muchos casos no son más que representantes de otra sub cadena de ganancias que alimentan las empresas incidentales de los engranes menores de poderes limitados a circunstancias específicas que aceitan la macro maquinaria interconectada de la impunidad de la que disfruta el narcotráfico. Todo ese conglomerado es partidario de dejar las cosas como están, las autoridades hacen un mínimo trabajo donde el mejor trabajo es hacer parecer muy duro su trabajo capturando uno que otro al año para aparentar eficiencia y la gente pueda seguir ignorando que todo va mal, bajo el supuesto de que esas cosas son fracturas de la norma y no la norma misma que parece ser.

La drogadicción en si misma ha sido una plaga socialmente vista en estos tiempos, por ejemplo, en ningún texto contemporáneo habla de que Cleopatra vivía fumando hachís que compartía con toda su corte , que nuestros héroes de independencia se metían rapé que no es más que tabaco en polvo con el agravante que funciona como una suerte de anfetamina , coca y alcohol durante la guerra, que los ejércitos de la segunda guerra mundial estaba intoxicados de anfetaminas fabricadas y distribuidas por su gobierno que luego, en tiempos de paz, se volvieron industrias respetables cuyos productos eran distribuidos a gran escala hasta que los daños ya no hacían bien a ninguna causa pues nadie necesita oficinistas esquizofrénicos, amas de casa con colapsos nerviosos, taxistas asesinos ni conductores de autobús más groseros por obra y gracia de las pastillas contra la fatiga que compran en la farmacia, por lo que fueron proscritas.

El problema con las drogas parece ser la capacidad de pago que tiene cada quien para poder consumirlas, hasta mediados del siglo pasado ningún pobre habría probado la cocaína , la heroína o cualquier de esas cosas muy costosas que ahora cualquier muerto de hambre puede probar por maldad manifiesta de una rara táctica de mercadeo minorista, ese detalle ha logrado hacer que se salten todas las normas para adquirir su preciado placer , lo que causa una espiral donde vendedores y consumidores se vuelvan criminales plagas, los primeros para actuar al margen de la ley y cobrarlo , los últimos para sacar fondos de cualquier modo a fin de satisfacerse. La marihuana en cambio siempre fue una droga de pobres así como todo lo demás que puede ser cultivado sin mayor problema, esa cualidad de barata y accesible la hizo invisible hasta la prohibición y el nacimiento de su industria, antes era asunto de opio, heroína y cocaína que por ser procesadas tenían necesariamente que ser caras, los millonarios no asaltan autobuses, no secuestran ni asaltan a cualquiera para comprar su dosis, ellos hacen negocios dónde sacan cualquier descuido para estafar de manera elegante a sus contendores en las muchas inversiones donde generan sus fortunas.

Hace un tiempo vi un cuadro sinóptico que mostraba la categoría de nivel de toxicidad de las drogas más populares, la primera sorpresa fue lo largo del listado, lo otro fue que el alcohol está apenas unos escalafones por encima de la heroína y por último que la marihuana no estaba entre las drogas peligrosas, ahí encontré el argumento básico para la siguiente aseveración. Otro problema que afecta a la humanidad es ese de pretender aparentar ser interesante por vociferar su adicción como si le fuesen a dar el premio nobel por eso, ese amigo que luego de saludar pregunta desde cuando no te emborrachas para inventar alguna historia verosímil sobre cuán feliz fue la semana pasada bebiendo seis cajas de cerveza junto a otros amigotes como si hablase de la última neurocirugía que realizó con éxito para eliminar un cáncer, en igual condición están esos otros cuyo cada porro fumado es una declaración de autodeterminación que además debe ser publicada por todos los medios. En ambos casos tengo la reacción de dar la espalda y evitar a esos personajes, esos temas son una muestra palpable de la ausencia de vida que tienen, tan mala es su vida que deben aprovechar los excesos como signo de distinción ante el conglomerado social, ser borracho o andar drogado debe ser visto como algo privado igual que el sexo, todos somos culpables de practicar el sexo, todos vemos miembros del sexo opuesto (o de la misma tendencia sexual) como potenciales parejas, en mi caso no hay mujer hermosa con la que no relaje mis pupilas dejando que mi imaginación se deslice por su piel como ejercicio lúdico y en ocasiones con auténtica lujuria imaginaria , pero es de muy mal gusto contar la historia de la noche con tal o cual amiga ni hacer comparaciones en público sobre sus habilidades amatorias, todos tenemos sexo pero lo correcto es mantenerlo en nuestra intimidad, sin estridencias.

Así deberían ser quienes consumen drogas, aquellos que no pueden huir de su adicción sean hábiles e inteligentes, consigan una que puedan pagar, no molesten a nadie con sus vicios y muy importante, hágalo fuera de horario laboral o familiar que se ve muy feo un trabajador intoxicado con lo que sea, los niños y la esposa merecen toda su atención , en la intimidad no se molesta a nadie, lo que hace sin ser malo tampoco es bueno como para publicarlo, siembren paz para el futuro y peleen porque su adicción sea normal , sin dañar a nadie que a pesar de lo raro de mi texto es la única forma de que en vuelta de diez años nuestros hijos y nietos tengan un planeta amable, intoxicadamente feliz y enfocado en resolver los miles de problemas que siempre están pendientes en este planeta.

José Briceño 2019

Este intoxicado siglo XXIgay
CULE FELTED

MUER(}S POR
a HS

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