José Briceño Diwan

hace 2 años · 5 min. de lectura · visibility 0 ·

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El socialismo y los revolucionarios del siglo XXI

 

El mundo ha cambiado radicalmente desde hace unos años, el internet y las redes sociales han transformado por completo a la humanidad, lamentablemente no para bien en todos los casos, de hecho, al contrario de lo que se podría suponer pues al tener el poder de investigar cualquier tópico gracias a los metabuscadores como Google (por ejemplo), seria valido pensar que se acabaron los crédulos instantáneos que tanto mal han hecho a la humanidad. Hace diez años , para no ponernos tan extensos, era normal que los medios de comunicación masivos dijesen cualquier cosa y los ciudadanos tuviesen a bien creerlas pues buscar la fuente era algo complicado, de hecho aún para aquellos años tener una enciclopedia en casa era básico, cuando menos para ubicar algunos temas indispensables. No es que el internet no existiera en aquel tiempo, es que los teléfonos todavía no eran lo inteligentes que hoy día son y con la Wikipedia no hay enciclopedia que aguante, pero lamentablemente hay inmensos lotes de gentes en todo el mundo que se creen cualquier cosa que se publique en las redes, al parecer la capacidad de análisis ha fallecido con la explosión de las redes sociales.

Como hablar sin base es algo que no me agrada a menos que esté navegando en las cómodas aguas de la ficción voy a contarles un experimento que hice hace algún tiempo, escribí unas cuantas barbaridades en clave de humor y publicándolas en un blog , lo curioso es que recibí hasta consultas sobre la veracidad de algún asunto disparatado que de paso etiquetaba como ficción para evitar confusiones, digamos que la conclusión sobre la inteligencia de las masas queda en suspenso sólo por ser amable con algunos de mis lectores pues las formas han de mantenerse casi siempre. Esto viene a colación debido al caso de Venezuela y de las muchas reacciones que hay entre detractores incomprensibles por lo extraña de su opinión política y los pocos afectos que aún le quedan al gobierno, todos mantienen posiciones que asumen válidas pero que en muchos casos ofenden la inteligencia pues adolecen del sentido común mínimo que debería exhibir cualquier adulto al pretender exponer sus ideas. Peor aún lo tienen los extranjeros que defienden al gobierno de Venezuela basándose exclusivamente en la propaganda que los agentes ideológicos del estado reparten entre los muy raros señores y señoras que asumen posiciones afectas al comunismo, sobre todo aquellos que viven en países cuyo sistema está años luz del caos nacional.

Hace poco más de dos meses ha comenzado en Venezuela una campaña interna para solicitar ayuda internacional a fin de sacar al gobierno en funciones del poder. Como en Venezuela no existe la prensa libre hay muchos que alegando manipulación mediática niegan la presencia de tropas extranjeras en el país y asumen la negativa a recibir tropas de otro país como un asunto nacionalista, sin tomar en cuenta que desde hace años hay ejércitos extranjeros haciendo vida a petición de ese mismo gobierno que lo niega, el estado que demás de vender el alma y los recursos nacionales a países “amigos” también ha invertido mucho dinero para organizar protestas en el extranjero , se han reunido con los personajes más oscuros de la política internacional y cada vez están más enredados en la maraña de sus mentiras, mientras el país sigue bajando de nivel a cada minuto, lo más ofensivo es que si revisamos las cuentas de redes sociales de los entes dependientes del estado, el país es una hermosura, no existe nada de lo que denunciamos muchos en redes que por supuesto no son afectas al gobierno y de paso hay quienes aún no saben a qué atenerse y desde sus espacios agreden a todos por el gusto de ser unos incomprendidos que desean un país democrático siempre y cuando las cosas se hagan a su modo.

Si la gente (o las organizaciones ) hicieran una investigación mínima en internet , sería fácil pensar que todos los organismos medianamente funcionales abogarían por una intervención armada que acabase desde los cimientos con la tal revolución que no es más que la fachada para una organización tan terrible que no se me ocurre el adjetivo correcto que la defina ya que todas sus acciones están revestidas de actos tan retorcidos que no existe forma de hablar de ellos sin caer en el lugar común del insulto, sobre todo luego de veinte años y millones de páginas físicas y virtuales plena de investigación bastante seria que la soporta pero que por un misterio del universo a muy pocos parece importarle, en el caso de los países creo que es por razones de la también retorcida política global donde los intereses propios pesan más que la lógica del bien y el mal, en el caso de los individuos ya la cosa es más preocupante.

He conocido a mucha gente de izquierda que alega haberse leído bibliotecas enteras de textos que explican la benévola razón de ser del socialismo, que sueltan gotas de su extraña sabiduría de amor expresando sus deseos de matar a todo aquel que no sienta la ternura que propugna el socialismo por los ciudadanos, que (curiosamente) odian a los militares (siempre de derechas hasta que se vuelven revolucionarios) pero idolatran a los “comandantes” de su preferencia, que gritan sin pudor una rarísima rebeldía que está sujeta a una absoluta fidelidad a los designios del partido, pero sobre todo se enfrascan en las más estúpidas teorías conspirativas creadas precisamente para esconder la total inoperancia del comunismo, los más excelsos e intensos defienden la Unión Soviética como la máxima aspiración del pueblo ignorando los progrom o que las cámaras de gas que tanto utilizaron los no menos malvados Nazis en realidad las inventaron los soviéticos para eliminar la disidencia , en ningún caso aceptan que el comunismo es miseria y hambre para todo aquel que esté lejos del poder , como detalle adicional dicen que la pobreza en socialismo es un invento de la derecha internacional para mal poner a los muy devotos seres del partido que lo dan todo por la revolución.

De esos personajes he tenido el mal gusto de conocer unos cuantos sobre todo al sur del continente quienes desde su sueldo de mil dólares mensuales (o su equivalente) pontifican sobre los logros de la revolución bolivariana, lo peor es que hay muchísimos en toda Latinoamérica que desde su comodidad (o a pesar de ella) quieren para su país tormentos como este que vivimos acá. La parte más amarga es que todos son o lectores de contratapa y repetidores de las medias verdades de los operadores políticos que se niegan a hacer una investigación somera para no caer en cuenta que sus ideas son (en el mejor de los casos) inútiles datos acumulados en sus cerebros para aderezar las vacías conversas de los conversos del evangelio de la mediocridad socialista.

En todo caso la existencia de seres negados a la investigación, que mal utilizan una herramienta de investigación tan maravillosa como Google para preferir andar dando tumbos en función de favorecer la muerte y la desolación que ofrecen los gobiernos de izquierda, muy especialmente el de Venezuela, cuyos integrantes en su mayoría son participes de la más grande estafa de la historia contemporánea , olvidándose que dejan en el camino a una multitud de ciudadanos indefensos que están sometidos a todas las vejaciones del mundo bajo las múltiples formas de dominación que practican los funcionarios y otros protegidos del régimen en contra de todos aquellos que no les den ganancias, que por cierto tampoco es que importe mucho el origen de esa ganancia, al parecer (y según muchas investigaciones bastante serias y documentadas) mientras menos legal tanto mejor.

Como me gustaría despertar una mañana y encontrarme con que el mundo entero se encuentra dispuesto a ayudarnos para sacar a como dé lugar todo esto que nos ha llevado al siglo XIX para estar cónsonos al tiempo en que nos toca vivir y no en este eterno soñar con cosas que no podemos tener y que deberían ser lo normal como tener servicios públicos funcionales, empleos bien remunerados acordes con la experiencia y la preparación académica, calles seguras, medicinas al alcance de todos, capacidad de ahorro, crecimiento personal y todas aquellas cosas que todos tienen menos los venezolanos que solo lo soñamos.

José Briceño, 2019

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