Miguel Orellana

hace 1 mes · 12 min. de lectura · visibility ~10 ·

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"El Método Orellana" (Volumen IV). Artículo número 13.

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La dualidad que existe entre la razón de la paciencia y la intolerancia que derramamos cuando creemos ya no aguantar más, cualquiera de las dos nos llevará a un causal de experiencias y aprendizajes sin saber el resultado final, donde solo tal vez salgamos beneficiados, o nos tocará asumir y cambiar las consecuencias obtenidas; según “El Método Orellana” (Volumen IV).

 

Bienvenido:

 

Durante nuestro desarrollo vamos aprendiendo y aceptando que siempre existirá en nuestras vidas las dualidades o los múltiplos que puedan existir, me refiero en el sentido general de lo que nos puede ofrecer la creación dentro y fuera de nuestro ser etérico, es decir, algo tan lógico y sencillo como que el agua es líquida al principio (si fue lo primero que vimos, porque quizás otras conciencias cuando la vean por primera vez puede ser que la vean en su estado sólido), pero solo  dependerá del espacio de cada quien, y del lugar donde se encuentre dicho elemento, porque si en ese ambiente el clima es el perfecto para transformar el agua y mantenerla en un estado sólido y prevalecerla así durante mucho tiempo, pues entonces ella estará en ese estado hasta que exista una variante que la haga derretir y tomar su posición como algo líquido y empezar nuevamente a fluir por donde tenga que pasar, o tal vez pueda evaporarse durante su recorrido o estancamiento y formar parte de algo que no podemos tocar pero si sentir o ver, como por ejemplo, cuando las nubes se densan gracias al procedimiento natural donde estas aguas fueron afectadas por algo que tenía que pasar o que hizo que pasara, y solo las veremos nuevamente cuando las nubes haga su proceso para que el agua retorne tal vez al mismo sitio original donde la vimos o lo más probable es que caiga en otro sitio que jamás pudo haber estado o al menos nosotros no hemos estado; pues las dualidades y los múltiplos de las variantes de todo lo que acontece en nuestros día a día va a depender de lo que nosotros queramos o de las acciones que otros puedan tomar, sin saber en qué nos puede beneficiar o qué puede pasar cuando nos lleguen sus acciones de forma sorpresiva sin estar preparado para lo que pueda acontecer; todo varía, todo cambia si nosotros lo decidimos, sea a nuestro favor o a conveniencia de los demás, y es tanto “el causal” y “las variante de la vida” que se forma obligatoriamente como una ley universal, lo que es arriba también es abajo, lo que hoy puede ser algo terrible mañana será un excelente día, lo que es frío puede ser calor en cuanto menos lo pienses, y lo que se puede pintar con tres colores, al combinarlo pueden salir millones e infinitos de ellos, en otras palabras, si nosotros aceptamos que para cada acción existe un antes del inicio de cada acción, pues ésta puede darse de muchas maneras, y dependerá solo de nosotros con la decisión que tomemos sobre cómo será esa acción y cómo ella producirá una causa y un efecto que al final puede ser para un bien, un mal, o solo crear serios problemas o infinidades de oportunidades donde al principio no sabíamos que eso pudiera convertirse en un gran evento para nuestras vidas y todo aquello que nos circunda. 

Gran parte de la humanidad está acostumbrada a que todo deba darse a como debe ser, ya que a través de muchas de sus creencias religiosas, filosóficas, espirituales y universales, pues creen firmemente que algo pasa porque así tenía que pasar, sea bueno o malo, ¡pero!, si en dado caso es malo, y algo o alguien pudo haber visto o sentido lo que podía pasar a través de su intuición, presentimiento o corazonada o simplemente porque estaba viendo en su realidad aquello que estaba a poco segundos de empezar a fluir y a la vez no hizo nada porque tenía flojera de cortar esa acción, o por dejadez, venganza, rencores, odios, o también porque le daba igual a que sucediera, y hasta puede ser que no haya tenido ningún tipo de motivo para evitar a que eso no pasara ya que a según no se vería afectado, y de verse afectado, igualmente le daría igual (solo quizás porque tiene las herramientas necesarias para enfrentarse contra lo que sea o son de las clases de seres vivos que viven el momento del presente aceptando cualquier cosa para luego mutarlo a lo que pueda traerle beneficio alguno),  y es ahí cuando suceden las cosas que creímos que solo fue una casualidad, pero cuando empiezas a creer realmente que todo, absolutamente todo es planificado (incluso, hasta los milagros o lo efímero), por fuerzas energéticas de los seres vivos existentes sean cuales sean su clase o raza, o por fuerzas mayores universales que transcienden hasta en dimensiones jamás conocidas, entonces entenderás que nada es “CAUSAL” antes que exista una idea que luego se transformó en una acción de algo “Casual”,  ¡¿pero si esto fuera al revés?!, si dicha planificación fuera para crear un bien, y luego se transforma en algo real y se va como una acción creando así una causa y un efecto fenomenal para todos los que tenemos vida y salgamos totalmente regocijados antes los hechos positivos ocasionados, me pregunto, ¿realmente todos estarían dispuesto a darle continuidad?, porque parece mentira que al menos la humanidad parece elegir los caminos oscuros, malévolos y de destrucción, ya que les encanta vivir todo el tiempo inquietos, y no por algo positivo, porque si así fuese el caso sería excelente, ¡pero no!, es totalmente opuesto, simplemente porque les fascina, les gusta y se regocijan en su totalidad a través de aquello que puedan llamar la atención con algo negativo y estresante, ya que van creando un sinfín de dualidades o múltiplos a través de las personalidades, emociones y sentimientos que no son para un bien personal, porque si así fuese, pues entonces conseguirían cada día tener un crecimiento en la evolución humana en conjunto con todos los seres vivos que habitan fuera de lo que somos. 

A veces todo lo que obtenemos es a través de aquello de las decisiones que podamos tomar, solemos elegir sin antes pensar y reflexionar sobre los efectos que puedan traer hacia nosotros o los demás, en otras circunstancias las elecciones que hagamos pueden ocurrir porque simplemente nos arriesgamos para ver qué pasaría después que hiciéramos dicho acto, al igual que muchas veces nos tardamos en decidir sobre si actuar o no a través de cualquier decisión a tomar porque nos frenamos un poco en el hecho de querer primero pensar, analizar, reflexionar, y hasta hacer un mapa conceptual de lo que podría ocasionar en positivo o negativo las decisiones que vayamos a realizar, para saber si eso nos puede convenir, beneficiar o favorecer, y todo dependerá si lo hacemos de modo personal o generalizada, “no existe nada en este mundo que impida a que una buena acción traiga como consecuencia algo próspero y seguro, ya que si desde el primer momento que se haya pensado algo bueno para que cualquier situación sea para el bien de nosotros, de la humanidad o de los seres vivos que nos acompañan o acompañamos, entonces “esa acción” no tendrá nada que la impida poder llegar al destino de quien lo amerite”, pero si algo hace que dicha acción traiga como consecuencia algo inseguro y nada prospero, creando así un caos total, una desgracia, una terrible tragedia, o sencillamente un problema que no se esperaba, es ahí cuando se puede sospechar que algo, alguien o una fuerza mayor o superior no acorde a las buenas vibraciones y frecuencias energéticas con que fue realizada dicha acción quiera el bienestar para quien lo pueda estar esperando, porque volvemos al dilema que hace poco les comenté, “solo vivir en la zozobra” (porque les encanta), porque simplemente les temen a vivir finalmente en un mundo donde solo se pueda respirar ese aire de armonía, tranquilidad, prosperidad, paz, amor y seguridad. 

Cada vez más nosotros los humanos al parecer tenemos menos paciencia contra las cosas que nos puedan traer beneficio, tranquilidad o estabilidad si tan solo aprendemos a meditar dentro de la espera, sea desde el punto de vista del ser interno, espiritual, emocional o material, pero pareciera que todo el tiempo quisiéramos a que las cosas sucedieran de forma inmediata, y nos vamos convirtiendo en personas totalmente frías, calculadoras e intolerantes, hasta llegar a un punto donde ni siquiera nos soportamos a nosotros mismos, y de ser así, pues mucho menos soportaríamos los comportamientos de los demás si en dado caso no nos sentimos agradados o cómodos con sus compañías, pensamientos y acciones, y si tan solo esperar el momento necesario para ver qué podemos aprender o experimentar o incluso refutar o criticar de manera “acorde” con esas relaciones o interlocuciones que solemos tener de vez en cuando con distintos seres vivos, pues la paciencia es una virtud de muy pocos, y la intolerancia es la que mayormente predomina y sale a flote cuando creemos no aguantar más las cosas que vemos a nuestro alrededor, y es ahí la perfecta dualidad y múltiplos de comportamientos entre la espera para poder tomar dicha acción de algo o hacer la acción “sin pensar mucho” sobre las consecuencias que éstas puedan traer, sin saber cuáles serán sus causas y efectos; no todos hacemos de la paciencia una cualidad, actitud o virtud para que forme parte de las personalidades o de la personalidad única de lo que somos, ya que la paciencia se torna emocionalmente inaguantable y desdichada, pero una vez que empezamos a practicarla a diario con todo lo que hacemos en nuestras vidas, vamos viendo nuevas formas de meditar y relajar la mente, controlando así nuestras emociones inquietas y sentimientos que nos impulsan a sobresalirnos de lo que queremos “para ya”, es como cuando vas a comprar un jugo de naranja en la calle y andas apurado, pero el vendedor te dice que tienes que esperar porque tienes a tres personas por delante, y como andas tan apresurado pues le ofreces más dinero de lo que vale el jugo, el vendedor te vuelve a repetir que su tiempo no va con el dinero, sino va, con la calidad y el amor en que se pueda procesar y entregar el servicio que te puede ofrecer, y como no aplicas la paciencia en ese momento porque tu intolerancia no te permite esperar algo bueno, entonces te fuiste y de paso eres capaz de insultarlo por su pésimo servicio, quizás esas tres personas que estaban en la cola también iban en contratiempo, al igual que tú, pero como saben que la calidad es buena y vale la pena esperar un poco, prefirieron permitirse ser tolerantes para disfrutar el procedimiento que lleva en picar la naranja, exprimirla hasta el fondo, ponerle su adecuada azúcar a tu gusto y servírtela con algo de hielo para que disfrutes de una sabrosa naranjada súper refrescante, y cuando te la tomas resultó que si valió la pena esperar porque sabes que al parecer son los mejores jugos de naranjas al menos en ese espacio donde algunos suelen frecuentar, y luego que tuviste la oportunidad “casual” o porque algo más allá de tu mente te obligó a pasar otra vez por donde “el naranjero”, y viste que no había cola, pues le compras el bendito jugo de naranja, y cuando te lo tomas, solo dijiste “¿por qué me fui en aquel momento tan impaciente?”, ahí te diste cuenta que a veces la paciencia vale más que el desespero de aquello que solo queremos que se haga de manera rápida o a nuestro tiempo (porque pensamos en nosotros a través del ego), porque solemos transformarnos en algo que no deberíamos ser, personas totalmente egoístas sin pensar tan siquiera que cada uno tiene su forma de ser, de comportarse, de hablar, de accionar, “no podemos esperar a que los demás sean a como nosotros queremos que sean”, solo quizás si vemos que estamos en la capacidad de poder asesorar, aconsejar o de hacer críticas constructivas hacia algo que pueda mejorar, sabiendo que tenemos todo el derecho en hacerlo porque nosotros empezamos a cambiar para mejor desde nuestro ser interno, es ahí donde accionamos nuestras palabras, obras y hechos para que todo resulte en positivo, algo así como en aquel momento cuando viste que la calidad del juego fue muy buena y viste que si valió la pena haber esperado, pero después que votas el vaso vacío a la basura, tú le dices al vendedor, “amigo, discúlpeme que lo insulté aquella vez, era yo el del problema, no usted, realmente su jugo es muy bueno, con razón muchas personas vienen hacia usted, porque lo hace con amor y disfruta haciéndolo, hace de esto una pasión, es paciente en esperar a que las mejores naranjas de aquellos sembradíos se den para que le lleguen al distribuidor, y luego éste traérsela a usted, para después servirla a quien quiera refrescarse con algo natural y de calidad, pero si me permite le diré algo, a veces podemos ganar tiempo y también tratar de pensar en el tiempo de los demás, si usted pudiera invertir en su negocio en querer tener a otra persona que lo ayude a picar las naranjas, otra que pueda picar el hielo, otra a exprimir la naranja, y luego usted sea quien haga la entrega final con el toque de azúcar que le pueda faltar, pues creo que todos nos pudiéramos ver beneficiados y así ahorrarnos algo de tiempo y más aún en esta vida que a veces la llevamos apresurada, y si quiere le puedo ayudar en conseguir al menos una persona si aún no tiene como pagar varias manos de obra”; pues en ese momento el vendedor te prestó toda su atención, y luego de eso cuando vuelves a pasar resulta ser que no tenía cola de personas, no porque dejara de ser calidad su producto, es porqué se dio cuenta que luego de tener la paciencia de vender durante tanto tiempo sin nada de ayuda, pues consiguió un motivo de ampliar más su negocio, porque hasta en ese momento no había pensado en ampliarlo (le faltaba un motivo), pero fuiste tú quien lo ayudó, porque después que tú le dijiste esas palabras reflexionadas que vinieron luego de haber sido totalmente intolerante cuando lo conociste, porque pensaste en ti nada más, y luego reconociste tu error de no haber esperado un poco más, y así fue cómo pudiste abrirte desde el corazón para disculparte y luego darle el consejo que le ofreciste, pues pudiste darte cuenta que a veces dentro de la impaciencia encontramos regocijo en la paciencia cuando realmente queremos esperar a que las cosas sucedan si tan solo accionamos con relajación y apresuramos con meditación. 

Así que querido lector, sabemos todos que esta virtud de la paciencia no es tan fácil de aplicar en nuestro quehacer diario, y más cuando se trata de querer a que las cosas sucedan en el tiempo en que las necesitamos, y sobre todo en estos tiempos en que vivimos, que en vez de “ser mejor todo lo que vemos”, lo que hacemos es más bien “empeorarlo todo” con nuestra falta de empatía, amor, generosidad, servicio, colaboración, bondad y tolerancia, y mayormente vamos pensando siempre en nosotros, no en los demás, pues nos resulta muy difícil querer primero que los demás tengan para luego tenerlo nosotros, y es que así es la vida, una dualidad que se transforma en millones de múltiplos con respecto a las cosas que nos puedan traer beneficios, seguridad y estabilidad, porque decimos “primero yo, y luego los demás”, en vez de “primero nosotros, para luego ser nosotros”, pero esta filosofía para que se entienda entre los humanos, pues tendrá la humanidad que dar un salto a otro escalón de la evolución, y cuando vemos que lo que tanto hemos esperado no se da cuando lo queremos sino simplemente se puede dar cuando todo conspire a nuestro favor, entonces es capaz que no lo podemos obtener porque nos fuimos de ese espacio que al final solo te estaba enseñando muchas cosas para que cuando lo obtuvieses aprendieras a valorarlo, cuidarlo y seguir con tu crecimiento personal desde los espacios donde tu decidas estar, es como cuando escribimos sobre un papel en blanco y nos equivocamos cuando empezamos a escribir y leer, volvemos a corregir y cambiamos las palabras, volvemos a leer y resulta que hasta dijimos cosas que no deberían salir o al menos decirse, o quizás la temática no tenía ningún sentido con lo que se quería expresar, y nos vamos perdiendo en el camino sin tener ideas claras o sin darnos la oportunidad de reflexionar primero sobre aquello que sentimos y experimentamos y luego palparlo en un papel en blanco, y cuando menos lo espere te impacientas, pierdes la cordura y arrugas el papel, lo rompes en muchos trozos, lo tiras a la basura y todas tus emociones empiezan a cambiar para peor, no para bien, y te pones malhumorado, que nada te simpatiza y cuando te miras al espejo ves tu rostro totalmente transformado y hasta te pones rebelde en querer partir el espejo y al final lo haces sin prever lo que podía pasar, y después de todo el desastre que hiciste, llega un momento en que te sientas, respiras, agarras otra vez el papel y vuelves a escribir, y ves que de repente todo fluye desde tu ser interno hacia afuera, con total normalidad y empiezas a modificar tu intolerancia en algo totalmente calmado y positivo, hasta que por fin culminas lo que tu querías decir, y al rato después de revisar tus espacios, te diste cuenta que tienes que cambiar el espejo, recoger las cosas que tiraste por esa mala actitud y aptitud y de paso sobarte hasta la mano por tu necedad de no darte un respiro antes que dejaras salir todo aquello que ocasiono solo daños en ti y en lo que te rodea, y cuando revisas tu mano la ves sufrir muscularmente y esto a su vez te ocasiona un dolor intenso por varias horas que tienes que procesar y una molestia por algunos días que ahora tienes que aguantar, pero fíjate, irónicamente a través de esa descarga que tuviste en el momento de perder la cordura y la paciencia, fue que llegó suavemente las ideas que luego escribiste sobre un papel en blanco, eso, es equilibrar de alguna manera muy extraña la paciencia y la intolerancia, “la dualidad entre la espera y la agonía de aquello que queremos a nuestro tiempo para los beneficios personales y emocionales va a depender solo y únicamente de qué tan paciente podemos ser o qué tan intolerante podemos mostrarnos; si aceptamos ser personas pacientes estamos aprendiendo a soportar lo que quizás no queremos, pero a pesar de ello, estamos conectándonos con una sabiduría superior, algo que viene más allá de los confines del mundo, es totalmente una experiencia nueva donde veremos “el tiempo” no como tiempo, sino solo como momentos del presente que puede esperar a que todo suceda en el preciso instante en que pueda fluir lo que debe ser, sean con acciones que tomemos o por las decisiones que otros tomen a raíz de la paciencia, pero si nos arriesgamos a que todo el tiempo vamos a ser personas intolerantes, debemos entonces estar dispuesto a que las consecuencias creadas por no esperar a que todo fluyera en su debido tiempo, sean tal vez de nuestro agradado o simplemente un agravio total para lo que pudimos haber evitado, pero la dualidad que hay entre la paciencia y la intolerancia va a depender únicamente de cómo nosotros queramos vivir el tiempo del aquí y el ahora, haciéndonos responsables de nuestros actos y asumiendo todo lo que pueda pasar, para luego cambiar a mejor las causas y efectos reflejadas a través de nuestras acciones”. Que el Gran Creador, el universo, la vida y el destino, regocijen tu hermoso corazón, bendiga todo tu ser y te glorifique siempre hacia una mejor vida de la que puedas tener ahora, un abrazo! 

Atte. Prof. Miguel Orellana. 

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