José Briceño Diwan

hace 2 años · 5 min. de lectura · visibility 0 ·

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Del futuro y otras incógnitas

 

Todos los mayores de cuarenta, los que nacimos antes de que la televisión a color llegase a nuestras casas, en Latinoamérica al menos, y que hemos sido testigos del cambio desaforado que ha sufrido el mundo desde aquellos tiempos del teléfono alámbrico y la transmisión vía satélite hasta estos donde tenemos el mundo al alcance del Wifi o la conexión de datos desde el bolsillo de nuestras camisas , que vamos por la vida obligados a estar aprendiendo cada día a resistir los sobresaltos de la tecnología para poder trabajar sin caer en el pecado de la extrema obsolescencia en la que muchos contemporáneos se despeñan más por flojera mental que por reales trabas psicológicas, sobre todo en estos tiempos donde la ciencia ficción de hace algunos años ya forma parte de la cotidianidad, con la salvedad de que quienes vivimos en este (menos) tercer mundo de Venezuela parecemos vivir a años luz de esa actualidad tecnológica que nuestros semejantes de otras latitudes encuentran incluida en su día a día.

Cuando estoy a escasos casi 900 días de cumplir el medio siglo me empeño en revisar a diario noticias de la actualidad tecnológica, científica y económica del mundo desde la maravilla que supone tener a mano el servicio de noticias de Google para más o menos poder adivinar que nueva cosa debo aprender para seguir activo en este mundo cambiante, claro, siempre intentando traducir toda esa información para mi limitado entendimiento dado que en verdad es complicado imaginarlo desde un país como este en el que vivo donde nadie parece interesarse realmente en cómo se cambiará toda nuestra visión debido a esos nuevos avances que generarán cambios telúricos en nuestra vida y economía. Aunque parezca un galimatías veo en los avances científicos de una dimensión tan distante como la europea el mismo efecto que relata la teoría del caos, ese que habla sobre el aleteo de una mariposa en China que causa un huracán en Uruguay.

Sin animo ni poderes para ser profeta me atreveré a abrir una reflexión que espero genere un debate para permitirme entender desde otras visiones cuan equivocado o certero pueda estar en cuanto a estos (supuestos) augurios sobre el futuro inmediato y su influencia para la vida en el planeta desde la limitada atalaya que presupone vivir en Venezuela.

Empecemos por el petróleo, Venezuela fue un país que vivió del petróleo durante muchos años pero en publicaciones recientes ya profetizan que este desaparecerá como combustible primordial en los próximos diez años debido al abaratamiento de las fuentes de energía alternativas , por tanto pasaremos un periodo de ajustes terribles todos los países que no se actualicen y se avoquen a la investigación en áreas que permitan generar ingresos a partir de la generación de energías alternativas o en su defecto que promuevan la fabricación de aparatos destinados a la generación de estas de forma económica y confiable, por lo que en teoría deberemos comenzar a pensar en la forma de adaptarnos a ello sin que suponga la vuelta a las cavernas debido a lo oneroso e inoperante de seguir manteniendo una industria obsoleta como esa de los combustibles fósiles, quizás siga funcionando para los compuestos plásticos pero en vista de lo contaminante de esos materiales no dudo que en cualquier instante aparezcan nuevos materiales que los suplanten con éxito quitándole al petróleo su sitial como materia prima en el universo de las cosas necesarias fabricadas a partir de él.

En otro orden, las economías terminarán adaptándose al uso de las criptomonedas sobre todo para las transacciones internacionales, recordemos que el internet será (ya es pero será más extendido) el vehículo desde donde se moldeará la vida laboral de las mayorías así como el comercio internacional en el cual las mayores trabas vienen dadas por los diversos aparatos económicos que entorpecen el libre flujo del capital además de elevar los costes por el asunto de las comisiones bancarias y/o por el cambio de divisas, asunto que los criptoactivos evitan debido a la fluidez y la anonimia con la que estas funcionan, por lo que las monedas locales terminaran siendo usadas para el menudeo diario y las transacciones menores , eventualmente desaparecerán como forma de pago cuando los negocios en criptoactivos sean aún más simples a pesar de la guerra con la que las grandes fuerzas económicas persiguen su uso. Otros aspectos de lo económico a nivel global es bastante factible que los llamados metales preciosos puedan devaluarse hasta cotas difíciles de imaginar hoy día, ¿la razón? , es simple, tengo la idea de que pronto algún equipo científico de esos tantos que hacen su trabajo alrededor del mundo descubrirá; física cuántica mediante, el modo de cambiar la posición de los átomos de carbono del acero común y silvestre para transformarlo en oro y platino logrando que estos metales pierdan su cualidad de preciosos por escasos a terminar siendo algo tan común como el aluminio que si bien vale algo tampoco es que puedan haber guerras o robos para acumularlo, aunque esto es pura especulación tengo tiempo pensando que es absolutamente factible que suceda en vista de que , por ejemplo, ya lo hacen con algunos plásticos reciclados para convertirlos en auto generadores de electricidad mediante un complicado proceso de intercambio atómico no radioactivo, razón por la que no veo lejos el invento de una piedra filosofal basado exclusivamente en los principios de la física cuántica que en vuelta de un par de decenios formará parte de la educación escolar sin que suponga revuelo alguno, ya nos tocará lidiar con eso en su momento, aunque debo admitir que me generará cierto placer saber del desconsuelo de muchos avaros cuando esto suceda.

En el ámbito laboral, la demanda de empleos estables tal como los percibimos hoy día cambiará totalmente, la llamada inteligencia artificial abarcará cada vez más puestos de trabajo con lo que muchos empleos quedarán sin efecto obligando a los humanos, bien a especializarse en áreas donde las computadoras no tengan razón de ser o a terminar conformando pequeños negocios de esos llamados emprendimientos que aseguren el sustento de la familia, sin tener que investigar muy lejos ya lo vemos ,por ejemplo, en la prensa, cada día hay menos plazas para periodistas y fotógrafos pues las redes sociales proveen la información que luego los grandes motores de búsqueda jerarquizan hasta dar la pauta que los medios digitales organizan para a su vez relanzarlas al hiperespacio desde donde millardos de lectores acceden desde sus móviles en cualquier parte del mundo, ya las ediciones impresas se hacen improductivas y hasta los especialistas del área aseguran que los humanos se aburren cada treinta y cinco segundos por lo que tenemos un planeta pleno de seres con síndrome de atención sobreexcitados por las estrategias usadas por los medios digitales para mantenerlos entretenidos con sus servicios. Más o menos así será el universo laboral en los próximos cinco años, claro, esto predispone a las inmensas masas sub-educadas del mundo (obreros) a un periodo de pobreza más grave mientras que los jóvenes (y adultos) preparados sobrevivirán con un poco más de decoro.

Como si este panorama desalentador no fuese suficiente hay quienes advierten el advenimiento de una guerra global no nuclear que bajo cualquier excusa borre de la faz de la tierra cuando menos al 40% de sus habitantes, la realidad es que tal conflicto será una obligación para intentar salvar el planeta de la extinción debido al agotamiento de los recursos, el calentamiento global y la contaminación. Algo que mirándolo desde la óptica desapasionada de un administrador se hace necesario para asegurar la supervivencia de la especie pues no tenemos adonde ir, a pesar de que se hable de expediciones a Marte o colonias en la luna, eso está muy lejos, cuesta demasiado dinero y no se puede ir tanta gente por lo que no luce tan descabellada la teoría, aunque eso no la hace más amable.

En cualquier caso los cambios vienen rodando, el gran público parece querer ignorarlo imagino que como medida de protección psicológica pues en muchos casos no se puede hacer nada más que colocar en remojo nuestras barbas aun antes que podamos ver las del vecino arder, sin caer en paranoia ni pánico, tomar el asunto con calma e ir haciendo los correctivos necesarios según nuestras posibilidades a fin de hacer la transición lo menos dolorosa posible, educar a nuestros hijos en función del futuro y confiar en que lo peor que pueda pasar es que yo esté equivocado, total no seré el primero ni el ultimo pero a decir verdad, ¿hay alguien que en realidad pueda saber con certeza lo que nos depara el futuro?.

José Briceño 2019

Del futuro y otras incógnitas


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