José Briceño Diwan

hace 2 años · 3 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Censura y revolución en Venezuela

 

Esto fue escrito hace unos años y hoy lo he releido, me he encontrado con la sorpresa de que está muy vigente y que además hay unas cuantas profecias que se han hecho una (espantosa) realidad en estos tiempos de revolución en Venezuela .

El jueves pasado , mientras volvíamos de la escuela mi hija y yo, ella (la verdad no se a cuento de que) me dijo que el mundo sería mejor si estuviésemos separados hombres y mujeres, habría menos problema pues somos muy diferentes, mi cerebro activó todas las alarmas y la puse a analizar el asunto desde una óptica bastante más personal, comenzando por decirle que si eso fuese así no podríamos estar juntos y la gente no tendría más niñitos, a los que la niña responde; abriríamos otro sitio para las familias y los niños, entonces le volví a poner el ejemplo, al final cayó en cuenta que el asunto no era de segregar sino más bien de agruparse por gustos comunes y vivir en paz, ojalá esa conversa la tenga siempre presente en este mundo tan extrañamente diverso como polarizado.

Eso me trajo a pensar en la censura y cuanto asco le tengo yo a ese asunto tan feo como es ese de obligar a la gente según algún patrón “correcto”, claro, siempre y cuando esa cosa prohibida no le esté haciendo daño a nadie, tampoco es que en nombre de un tal libre pensamiento vaya y aplauda a los musulmanes que violan niñas, lapidan mujeres. A los racistas que queman a quien no es de su color de piel, a los guerrilleros que secuestran niños para volverlos soldados, a los países que matan en nombre de alguna religión estúpida (como todas las fundamentalistas) , esos otros que viven poniendo presos y matando a quienes no piensan como ellos y así un largo etcétera de barbaros que viven en este mundo, a esos que los maten a pellizquitos y cuenten conmigo para colaborar en la tarea de borrarlos de la faz de la tierra.

A mí me molestan en grado sumo esas señoras y señoritas que paraguas en mano tocan mi puerta a las ocho de la mañana de cualquier domingo para predicar su palabra, igual no consiento que alguien les salga con groserías, con un “no gracias, que tenga buen día” tengo, tampoco me agradan los regetoneros, los santeros, los pedidores de “una ayudita” en buses y semáforos, los disfraces que se suponen punketos, grafiteros, eso que se dicen artistas o escritores sin mérito alguno y que sin pudor muestran su “arte”, pero a ninguno insulto a menos que se pongan intensos, en ese caso uso algún verbo caustico y los insulto de manera tan elegante que no se enteran hasta varias horas después, pero en ingun caso los prohibiría o perseguiría, con pedir que no me jodan basta, igualmente aplica para un largo etcétera de gente, milicos incluidos claro.

Lo que me revienta es esa manía de muchos de cerrar, prohibir, censurar, matar, anular, irrespetar y malponer todo eso que no entienden ni comparten y peor aun a los gobiernos que apuntalan tales cosas, por ejemplo, tengo que confesar que hace muchos años que no veo mucha televisión, prefiero leer o escribir, RCTV nunca estuvo entre mis preferencias, me parecía un canal ramplon como todos y algo subido de tono en eso del rancho mental que exhiben los canales de señal libre en Latinoamérica, pero a mucha gente le gustaba el asunto, veian los culebrones, sus programas de “humor” y hasta los de variedades, si a mi no me gusta pues tenía el control remoto y el bendito cable pago para quitarlo y listo, pero al parecer no todos piensan como yo y dieron la orden de borrarlo de la programación, lo cerraron, le robaron los equipos de transmisión para poner en su lugar otro bodrio que si le quitaran ese afán politiquero/imbécil quizás serviría para algo, ellos si no tienen rating.

Así mismo fallecieron muchas señales de radio, han comprado todos los canales de señal libre so pena de cierre y posterior quiebra, los periódicos han sufrido misma suerte, tanto así que la autocensura es el pan diario de todos los periodistas del país. Lo más “gracioso” es que todavía pretenden seguir en el plan llorón típico de la izquierda de decir que la “canalla mediática” los odia, siguiendo esa línea de pensamiento, entonces ellos se odian a sí mismos.

No sé, quizás pronto comiencen a salir escuadrones de “limpieza revolucionaria” a cortar cabelleras masculinas, romper pantalones femeninos (pues las mujeres usan falda carajo) , perseguirán a los homosexuales y lesbianas, quemaran bibliotecas públicas o privadas, pedirán santo y seña revolucionaria en los buses o trenes, harán levas “voluntarias” en los colegios, liceos y universidades para los mitines “espontáneos” de la revolución, eliminaran las emisoras, televisoras, revistas y portales web que no comulguen con el ideario chavista/ortodoxo, no sé, a los “fundamentalistas” de cualquier cosa se les puede ocurrir y los acólitos, prontos a ser vistos defendiendo a sus líderes y empleuchos las harán cumplir.

Ojalá esté equivocado y jamás pase eso (pero pasó y sigue pasando), pero lo veo cerca, cada minuto en mi casa lo atesoro, cada salida con mi hija es un regalo de los dioses, cada clase que doy con alumnos que son geniales es una cosa excelente, cada noche con mi novia es un respiro de calma, pues no sé hasta cuando pueda ser, que me alcance esa censura de los imbéciles uniformados, tanto los de verde como azules o de traje y corbata (sin importar el precio de los mismos), quien sabe cuándo censuren mi esquina, su iglesia ,culto, congregación, negocio o escuela, la censura no perdona y los esbirros tampoco.

José Ramón Briceño 2014

@jbdiwancomeback

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