José Briceño Diwan

hace 2 años · 4 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Caracas (Venezuela) , sucursal de Mordor

 

Todo aquel usuario del transporte público venezolano está claro en que viajar a cualquier parte parece un castigo, desde los taxis que cobran honorarios de limosina tercermundista además de inspirar pánico por aquello de la alta probabilidad de ser asaltado y de paso hasta el policía a quien recurres para que te salve puede salir ladrón, cualquier línea de autobús y sobre todas las cosas el infame metro de Caracas, la suma de todos los horrores que salen en las películas de ese género, por obligación soy usuario sempiterno de todo el sistema público de transporte, excepto de los taxis que están fuera de presupuesto hasta en los días de cobro. Hace días viajaba con aire acondicionado, encontré puesto, no había escándalo evangélico, buhoneril ni mendicante, y eso a las tres de la tarde es un lujo que solamente los usuarios habituales pueden apreciar.

En un determinado punto del tránsito hacia la siguiente comenzó a funcionar el sistema de música ambiental, sonaba la banda sonora de El señor de los anillos, tuve un sobresalto pues caí en cuenta de un detalle de humor negro, pensé inmediatamente que atravesaba de Mordor en el metro junto con los orcos que volvían a casa luego de la faena, me asomé por la ventana a ver si por casualidad miraba en el reflejo al ojo omnipresente de Sauron , lo único que pude hacer fue reputear al guionista de esta Matrix que vivimos con respecto a ese detalle de cinismo celestial grado maestro ascendido como si de una buena película de Scorsesse fuese, con el agravante que nosotros, fervorosos crédulos de ser entes universales, no somos más que parte de la comparsa imaginativa de un productor televisivo celestial quien hace una programación extensa sin que sus personajes estén conscientes de ser actores, sin cobro. Me explico, según la lógica , si trabajas ganas de vuelta proporcionalmente a tus habilidades lo que significa que si eres actor de una película cuando menos debes ser considerado un personaje más especializado por lo que mejor debería ser el pago y no vale intercambio, tu vida debe ser ultra fabulosa y seamos sinceros, hasta los millonarios se arman dramas tan truculentos como los de la clase más paupérrima , ser trágico parece ser el sino distintivo de la raza humana, quizás el premio por el esfuerzo es ser feliz y esas historias de felicidad simple sin drama alguno no ganan audiencias, una suerte de retiro para que no se sientan expulsados del foro , sobre todo para que no denuncien la “realidad” .

Hay otros como yo, tan invisibles que ni siquiera armando la posible fabula de que la realidad en la que vivo no es más que una “revolucionaria” nueva versión, corregida y actualizada de una vieja película (remake le dicen los entendidos), donde nadie sabe muy bien como son los monstruos porque ellos han descubierto novedosas formas para hacerse ver “normales” , hasta los más retrasados se pueden hacer pasar por amable vecino y entre los avanzados hay un grado superior de mimetismo, tengo sospecha de que hay unos cuantos en los altares de la historia que a pesar de haber sido verdaderos monstruos convencen a los homo habilis para que crean en sus ideas sin importar cuan locas o perniciosas puedan ser, mientras que la inmensa minoría de homo sapiens son sus víctimas cuan habitantes de La Comarca , como tengo la certeza de ser un fulano invisible he llegado a la conclusión de que, en mi caso, la única figura de la película que podría encontrar cierto parecido para encontrar cierta relevancia dentro de la trama, es la del soldado número 454, uno que contrataron como favor especial al más querido amigo de la secretaria al estar sindicado de ser el posible amante de la señora y al personal hay que mantenerlo feliz, por lo que no quedó tan siquiera la ficha de registro , no aparece en los libretos que debería hacer ese extra contratado a última hora sin pago, solo una milésima de segundo pasó un cameo y luego quedó entre los primeros muertos de la batalla, es decir, que no existo, su existencia es una fábula por lo que hasta ahí su parecido en el inmenso cumulo humano actual de nueve billones y contando , no hay tal importancia, entonces mi inexistencia omnisciente por error administrativo me permite asegurar que en toda la comparsa de la fiesta humana del siglo XXI no puedo considerarme ni un cero a la izquierda en aquello de poder aspirar a ser relevante para la humanidad, quizás esta cualidad permite cierta singularidad que me ha facilitado mirar un poco bajo la cortina del desliz celestial de ser un extra en esta mala adaptación celestial de El señor de los anillos.

En otro orden de ideas atravieso tanta fealdad como cosa cotidiana que bien podría decir que transpongo inmensos paramos plenos de orcos ocupados en sus cosas y que los peores, esos que ostentan uniformes que los ligan indefectiblemente al jefe supremo están al acecho para descubrirme , la pena por ser atrapado infraganti siendo ciudadano de la comarca va desde cualquier acusación posible hasta la desaparición forzosa de quien en su inmarcesible ignorancia decide que mis acciones lesionan sus intenciones , en ese caso puede ser hasta un castigo por pretender ser un poco más inteligente o por que se sientan injuriados por el absoluto desprecio que les tengo , como se sienten importantes dentro de su escala de valores enseguida asumen como criminal el ignorar su poder y apliquen algún castigo bajo el supuesto aceptado de su total inmunidad por ser miembros importantes de la piara revolucionaria de guardianes del orden , no se equivoquen pues los uniformes no son solo verdes, lo hay caquis , rojos, grises, marrones y verdes , unos solo usan la gorra tricolor, otros corbatas de gancho, todos se parecen en su fiereza por defender de imaginarios y reales ataques su envestidura que por cierto también es imaginaria en muchos casos, en fin, la parte amable es que son altamente identificables por tanto hay formas de sortearlos, los peores son esos cuya autoridad solo depende de su juicio que usualmente está avalado por miembros de la piara que fungen de enlaces interinstitucionales entre los orcos, la sociedad y la alta clase media quienes a su vez reciben migajas generosas de los más allegados al gran Sauron, el destructor.

Si me pongo detallista puedo hacer encajar la realidad venezolana con la fábula de J.R.R Tolkien sin problema alguno, ahora que lo pienso, la cosa más aterradora es que si bien toda la maldad de Sauron está más que evidente, faltan por identificar a los buenos, el éter tiene un humor retorcido, tan fino y malvado que se permitió dejarse descubrir conmigo, como yo fuese importante o precisamente a pesar de ello, quizás es parte de su negro humor hacerse ver por nulidades mediáticas como uno para hacer más delicada la estrategia narrativa a fin de tener sometido al espectador celestial que está esperando que Frodo lance el anillo al río de lava, mate al Hobbit deteriorado por la locura que emana el poder y destroce todo Mordor hasta borrarlo de la memoria colectiva.

Solo por esta conclusión vale la pena seguir peleando la vida, para esperar la conclusión de esta adaptación y saber cómo desaparece la maldad de la tierra media, el metro será limpio y no tendrá banda sonora pues la tragedia habrá terminado.

José Briceño, 2019

Caracas (Venezuela) , sucursal de Mordor

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