José Briceño Diwan

hace 3 años · 4 min. de lectura · visibility 0 ·

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Arte y política

 

Arte y política



El siglo XXI ha traido consigo muchas cosas buenas y otras no tanto, entre esas tantas buenas nos ha dado este servicio tan interesante y a estas alturas indispensables del internet, por acá no sólo hablamos , también nos enteramos de casi todo lo que ocurre en el mundo, bueno, tampoco de todo pues eso  dependerá de cuales sean nuestros intereses y con ello así será lo que veremos en las pantallas de los dispositivos . Ahora bien, esa misma bondad del internet  es una suerte de maldición ya que implica la posibilidad de no perdonar ciertos “olvidos” cometidos por quienes hace cualquier actividad, sobre todo en la artística que dicho sea de paso es la que hoy me interesa.
Hace veinte años hacer una exposición era un asunto bastante particular, sobre todo por que los medios de comunicación eran mucho más lentos en reportarlo, no existían tantas posibilidades como hoy día y además sólo era posible saber a ciencia cierta sobre las muy importantes así que para los artistas en formación siempre era una bendición algún atisbo de “genialidad” que por lo general era perdonada en ciertos círculos cultos. El asunto hoy día ha cambiado, el algunos temas hasta para mal pues con todo el avance de lo digital cualquier hijo de vecino se cree artista y algunos círculos que se presumen de muy cultos, donde hasta existen personas con maestrías,doctorados, posdoctorados y hasta cátedras fijas en muchas universidades, celebran cualquier cosa con bombos y platillos, por lo general privando el asunto político o de conveniencia ideológica como razonamiento para sus loas al “artista”.
El tema viene a colación pues estuve en un seminario donde invitaron a gentes cuyos curriculos deján pálidos a muchos otros (incluyendo al mio claro) , el tema central del evento era la “Disrrupción de la realidad”, baste decir que fui de lo más emocionado pues esa discusión, llevada por tales personajes que aunque desconocidos cuando menos llamaron mi atención dado su curriculo. Las ponencias iniciales giraban en torno al tema de política y arte, todo fue muy bonito hasta la segunda ponencia, una profesora Argentina hizo todo un resumen de las protestas en su país, con el lenguaje típico de “oligarquías, derechas, libertario, capitalismo” y tantos otros vocablos propios de la argumentación político panfletaria, luego vino otra profesora, esta vez venezolana quien habló también de actos de calle llevados a cabo por actores (improvisados) durante las protestas del año pasado, aunque por mi sentir personal me gustó algo más esta última ,  debo decir que me sentí muy incómodo pues creo que la relación entre política y arte tiene otras connotaciones más importantes que el mero panfleto político. 
La verdad me fui al comenzar la tercera ponencia, una señora guatemalteca que iba a hablar de arte y nuevas tecnologías pero que cuando comenzó a hablar de los “saberes” ancestrales ya mostraba por donde iría, no soporté más y me retiré , la parte amable es que llevo todo el fin de semana pensando en el tema y ahora genera este texto.
El arte para existir debe ser un reflejo del pensamiento de su autor, así mismo  ha de exigir como regla mínima no sólo un manejo profundo de la técnica, también un uso bastante sutil del lenguaje utilizado para su construcción, pues toca subliminar todo el discurso para que quepan (sin tener que explicar mucho) todas esas cosas que se quieren comunicar. El ideario político es parte integral de la personalidad de cada ser humano , sobre todo en estos tiempos enrarecidos por tanto conflicto, lo crítico está en que todos pretendan convertir una actividad panfletaria en una “obra de arte”, eso es una barbaridad en la que muchos caen, al parecer a nadie le interesa mucho ese asunto de la caducidad del discurso, sobre todo el político cuya fecha de vencimiento está en función del grupo político que detente el poder o en todo caso en el que milite el autor.
Pongamos como ejemplo a DaVinci, él vivió hace más de quinientos años y aún sabemos quien es, la razón es que su ingenio estuvo siempre más allá del asunto político de su época además de su maestría en el manejo de las técnicas que utilizó en todo lo que su vasta inteligencia le permitió hacer, de hecho casi toda la humanidad contemporánea sabe que el pinto “La Gioconda” o “La Monna Lisa” que descansa en un museo de París. Hace unos años leí en alguna parte un estudio que aseguraba que la pintura no es más que una versión femenina de su autor, claro, mucho más joven y bella de lo que el pudo haber sido, el asunto me dejó con cierta duda y revisando otras bibliografías descubrí que el hombre era homosexual, asunto que de ser publico en su tiempo fácil le hubiese costado caro ya que tengo la impresión de que su gran cliente (el Papa) no se hubiese sentido cómodo trabajando con semejante personaje de gustos no convencionales, así que lo más seguro es que este hombre debe haber vivido una doble vida hasta que su tiempo se terminó.
Esa tesis de que DaVinci se hizo un autorretrato como mujer, que de paso se convirtió en uno de los grandes tesoros de la humanidad, me parece una declaración política inmensa que de paso le ha sobrevivido (y le sobrevivirá) por siglos , si antes lo admiraba , ahora lo hago más, no por homosexual pues creo que en eso no hay mayor crédito , es por haberse burlado de todos los detractores, haber pasado por encima de miles de años de prejuicio y aun hoy sigue burlándose con su media sonrisa desde las paredes del Louvre.
Una vez dicho eso, aun me ofende que todavía crean que los panfletos puedan ser considerados arte, que los claustros universitarios todavía crean en las tonterias marxistas para engañar ilusos, que aun con ejemplos tan importantes como el citado que si bien puede ser falso explica bastante bien el asunto de política y arte, aún habiendo tantos argumentos , todavía lo panfletario siga siendo parte del “atractivo” del trabajo de ciertos personajes, sobre todo de los jóvenes que tentados por la facilidad de la herramientas digitales así como del apoyo morbido que dan los patrocinantes políticos terminan matando su talento en pos de una gratificación que al final lo anulará en pro de aquel otro artista que usa el talento para construir mundos posibles, denunciar su inconformidad y hasta compartir sus dudas sin recurrir a eso tan feo del panfleto.
Recordemos que el arte ha de ser plurisémico, es decir, que cada una de las personas que lo aprecien deben construir una historia diferente, sin que por ello la imagen (texto, película , obra de teatro, pintura o escultura) pierda sentido así ninguna de esas historias inventadas por el espectador coincida con las intenciones de su autor, sólo cuando la pieza pasa por ese filtro es que puede ser considerada una obra de arte, cualquier otra cosa navega entre la propaganda y el panfleto.
 Profesor José Ramón Briceño
@plurifotos
Fuente ; http://clasesdefoto.blogspot.com/

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Comentarios

José Briceño Diwan

hace 3 años #1

#1
Gracias

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